El tornillo que explica por qué Apple no puede dejar de fabricar en China

Es un debate recurrente, y más desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. ¿Por qué una multinacional como Apple sigue fabricando sus productos en China mientras tiene su sede en Estados Unidos? Bueno, muchos pensarán que la respuesta es una perogrullada: no hay nadie que sea capaz de igualar al gigante asiático en volumen de producción ni en precios. Pero ahora tenemos un ejemplo clarísimo que explica sin suposiciones este hecho. Y es que los de Cupertino ya intentaron volver a fabricar en su país, y la experiencia fue un gran fracaso.

La historia la cuenta hoy el periódico estadounidense The New York Times, que se remonta a 2012 para hablar del momento en el que Tim Cook, CEO de Apple, acudió a la televisión americana en ‘Prime Time’ para anunciar que su empresa volvía a casa después de años fuera, que fabricaría el MacBook Pro de 2013 en Estados Unidos. Este, sería el primero de los muchos productos que en años posteriores volverían a crearse en América. Unos meses después, el proyecto hacía aguas y los retrasos se acumulaban. ¿Por qué? Principalmente por unos tornillos.

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Según el periódico neoyorquino, que cita a fuentes cercanas a la empresa, los de la manzana mordida encargaron la fabricación del ordenador a una planta de Austin (Texas) llamada Flextronics, pero pronto se encontraron con un grave problema, y es que la fábrica era incapaz de producir y conseguir todos los tornillos que necesitaban para montar sus dispositivos, solo llegaban a los 1.000 al día. La producción se retrasó e incluso tuvieron que buscar a otro fabricante que les diese aún más tornillos (hasta 28.000), pero ni con esas igualaron lo que ofrecían las plantas chinas.

Además, según explican las mismas fuentes, había menos trabajadores en el proyecto, cobraban más que en el país asiático y no trabajaban tantas horas como ellos. Todo esto hizo que, a pesar de los esfuerzos, desde Apple optaran por pedir finalmente parte de los materiales a sus plantas chinas en las cuales podían crear ingentes cantidades de estas piezas en muy poco tiempo.

Parte interior del MacBook Pro 2013 (Foto: Wikimedia)
Parte interior del MacBook Pro 2013 (Foto: Wikimedia)

La diferencia entre China y un país como Estados Unidos es clara, pero algo que llama mucho la atención de la historia es que los propios fabricantes estadounidenses explican que el problema no fue tanto de la capacidad de producción como de la falta de previsión e inversión en el momento del encargo. Por ejemplo, el fabricante de tornillos al que acudieron de forma desesperada para conseguir cumplir objetivos asegura que en 2002 si era capaz de llegar a esas metas, pero que debido a la internacionalización de la producción tuvo que reconvertirse y optar por cambiar la cantidad por la calidad.

Tras lo ocurrido, no se volvió a saber de la vuelta de la fabricación de los productos de Apple a Estados Unidos. Aunque la tecnológica ha ido ampliando sus políticas de contratación en Estados Unidos para evitar las críticas, desquitarse de la idea de que los iPhone son productos chinos y calmar a políticos como Donald Trump, lo cierto es que hasta el propio Tim Cook ha elogiado la forma de trabajar en aquel país. “La habilidad aquí es simplemente increíble”, aseguró Cook en 2017 al hablar de la producción en China.

Falta de prevención e inversión

Ahora, habrá que ver si con la guerra comercial entre Estados Unidos y China en máximos y los problemas que Apple arrastra de su dependencia del gigante asiático, los de la manzana mordida deciden volver a intentar la aventura americana. Pero una cosa está bastante clara, no se puede producir fuera de China pensando que va a ser lo mismo que producir en China.

Fuente: Elconfidencial.com (28/1/19) Pixabay.com