Código LEI (identificación empresas)

Desde el 3 de Enero de 2018 con la MiFID II; es decir, la Directiva 2014/65/EU relativa a los mercados de instrumentos financieros, todas las personas jurídicas que quieran operar en la Bolsa y en esos mercados deberán tener en vigor su código LEI. Se trata de un Identificador de Entidad Jurídica conocido como LEI por sus siglas en inglés (Legal Entity Identifier); es un código global alfanumérico de 20 caracteres, único y basado en el estándar ISO 17442 que deben obtener las personas jurídicas –sociedades– que son parte en las transacciones financieras.

¿Por qué deben solicitar el código LEI? Hay que tenerlo en vigor para cumplir con los requisitos de información en los mercados financieros, ya que identifica a esas sociedades de forma unívoca: es único, permanente, consistente y portable por cada entidad. Estos códigos deben ser facilitados a las empresas de servicios de inversión y a las entidades de crédito que ejecuten transacciones sobre instrumentos financieros para que éstas puedan identificarles antes de operar: si el cliente no facilita su código LEI, no se podrán ejecutar las operaciones instruidas.

La seguridad es una cuestión que preocupa en Europa y por eso se pide el código LEI

¿Quienes están obligados a tener código LEI?

  • Bancos y compañías financieras
  • Entidades que emiten acciones, deuda o valores para otras estructuras de capital
  • Entidades que coticen en Bolsa
  • Entidades que comercien acciones o deuda
  • Medios de inversión, incluyendo fondos de inversión, fondos de pensiones y medios de inversión alternativos constituidos como entidades corporativas o acuerdos de inversión colectiva (fondos paraguas, fondos de cobertura, capital de riesgo, etc.)
  • Entidades bajo la supervisión de un regulador financiero y sus afiliadas, filiales y sociedades cartera
  • Entidades de contrapartida para transacciones financieras

¿Qué pasa si no cumplimos con la obligación de tener vigente el código LEI

Las consecuencias de no tener este código e informarlo a la entidad de servicios de inversión o entidad de crédito a través de la cual se realizan las operaciones financieras puede suponer que nos sea imposible operar en el mercado. Esto también será de aplicación a los emisores que no informen de su código LEI a los mercados en los que tengan sus valores admitidos a negociación.