Batallas legales que ahogan financieramente a las pymes

oposicion_marcaAlgunas multinacionales utilizan los conflictos de marcas como excusa para iniciar largos procesos judiciales con el objetivo de expulsar a pequeñas empresas del mercado. ¿Dónde está el límite?

Pfizer ha disputado en los juzgados durante años la patente de la Viagra. Aunque en Europa ya se comercialicen genéricos, la marca estadounidense sigue manteniendo el privilegio en su país.

Luchar contra las multinacionales se ha convertido en el pan de cada día de muchas pequeñas empresas. Es el caso de PinkCow, la firma de refrescos gallega que ya ha ganado dos veces a Red Bull en los tribunales. ¿El problema? Su logo, una vaca rosa alada que podría confundir a los consumidores con el famoso toro de la bebida estimulante.

Los directivos de la firma española argumentan que «estas denuncias no persiguen que les den la razón, sino meter miedo y bloquear los canales de distribución y financiación de la pyme». Sin embargo, los expertos afirman que no en todos los casos se busca acabar con el competidor, sino que algunas compañías sólo llevan a cabo una política de marca agresiva.

Es en el mundo de las patentes en el que estos pleitos son más habituales: «Suele ser una táctica al servicio de su estrategia para impedir o entorpecer la actividad de sus competidores», asegura Javier Fernández-Lasquetty, socio de Elzaburu. Una manera de ejercer presión contra los contrincantes directos. Como consecuencia, esta situación afecta a la pyme de dos maneras: «La prolongación del pleito perjudica, ya que le supone la imposibilidad de comenzar o continuar su actividad, y por el coste, que puede ser inabordable», añade Fernández-Lasquetty.

Diesel ha ganado la batalla contra la empresa alicantina Cosmos World. El Tribunal de Marcas ha fallado a favor de la firma italiana que mantiene su marca, una lucha que se remonta a los años noventa.

En este sentido, algunas empresas buscan arreglar el enfrentamiento sin llegar a los tribunales, con el fin de esquivar el cuantioso precio. Comienzan por un requerimiento extrajudicial seguido por una negociación y, en muchos casos, el tema se resuelve en esta primera fase.

Por otro lado, es habitual que las grandes empresas tengan un código de conducta para prevenir estos conflictos. Sin embargo, esto no impide que, a veces, sean las pequeñas compañías las que buscan el enfrentamiento para sacar algún beneficio. Aunque no suelen tener suerte: «Las multinacionales ganan más pleitos de los que pierden porque son titulares de marcas y diseños que tienen éxito y que son imitados por terceros», afirma Jean Devaureix, director de la asesoría jurídica de Pons Patentes y Marcas .

La duración del pleito depende de la jurisdicción de cada país. En el caso español, un proceso mercantil se prolonga entre doce y dieciocho meses en primera instancia, y otros doce meses en apelación. «Contrariamente a lo que se piensa, los pleitos en España no son tan largos, las demoras se deben a la carga de los tribunales», sostiene Fernández-Lasquetty. En cambio, en Estados Unidos el conflicto puede alargarse y agotar los recursos financieros de los contrincantes antes de empezar la partida. Como caso excepcional destaca Italia, donde puede llegar a los diez o quince años.

Por la posibilidad de que se cometan abusos judiciales se han establecido medidas en algunos países. Y para muestra Reino Unido, donde existe el passing off, que defiende los derechos de las marcas. También se utiliza en Alemania.

Fuente: Expansion.com (5/8/15)