Así es el neumático que si pincha no se desinfla

dibujoCon la convicción plena que da el hecho de que las carreras de coches se ganan con el nivel de los neumáticos y que en la seguridad vial cotidiana el nivel de las gomas que se utilicen en el coche es determinante, la multinacional japonesa Bridgestone lleva ya algunos años experimentando e intentando romper la penúltima frontera: acabar con el aire, eliminarlo y que su ausencia en el interior de las ruedas no sea nunca más un problema.

Desde hace ya tiempo su gran apuesta estratégica y comercial en todo el mundo es un tipo de neumático denominado Run-Flat. Una rueda, podría llamarse milagro, que en el caso de pinchar no se deshincha. Pierde la presión del aire en su interior, por supuesto, pero su estructura interna, con laterales reforzados, impide que el neumático se deforme y posibilita que el vehículo pueda continuar circulando durante una distancia determinada y a una velocidad no superior a 80 kilómetros por hora.

El objetivo de la marca nipona es triple. Primero, el nuevo desarrollo permite evitar el engorroso trámite de tener que estar obligado a cambiar la rueda pinchada y montar la de repuesto. Segundo, procura la seguridad que proporciona el que la rueda sigue comportándose de una forma eficaz y no se ven comprometidas la seguridad ni del vehículo ni la de sus ocupantes. Y tercero, propicia un evidente ahorro de costes para marcas y usuarios, ya que ya no será necesario para los fabricantes, en un futuro, incorporar al kit de equipamiento inicial ruedas de repuesto.

El desarrollo de Bridgestone avanza ya en su tercera generación. Para el profano e ignorante de los entresijos del mundo del motor parece una contradicción. Cuesta entender que un invento que mejora la seguridad y elimina problemas evidentes de logística en los viajes largos no se adopte de forma rápida y masiva a los nuevos diseños de la industria del motor.

La respuesta de los expertos no se hace esperar. Los primeros desarrollos del Run-Flat no proporcionaban al vehículo la misma sensación de comodidad que los neumáticos tradicionales. Es decir, las sensaciones de dureza, vibración, ruido y resistencia al movimiento y, por tanto, en este caso, mayores costes, desaconsejaban su incorporación masiva a los nuevos modelos de automóviles.

Sin embargo, el problema ya parece superado, los ingenieros de Bridgestone han logrado diseñar una nueva generación de Run-Flat que incorpora los avances técnicos suficientes y necesarios para que un conductor medio y del montón, es decir, los de la inmensa mayoría del parque, no note la diferencia, independientemente de las condiciones del asfalto o de la velocidad a la que se acostumbre a circular.

Y en un paso más de audacia, en su lucha por eliminar de la ecuación de sus neumáticos el componente más barato, el aire a presión, Bridgestone ha desarrollado la segunda generación de una rueda que ya no necesita el fluido gaseoso en su interior.

Especialmente diseñado para acompañar, por el momento, a los automóviles experimentales, los ingenieros de Bridgestone han ideado una rueda branquial, en la que en su interior, en lugar de aire, conviven unas láminas radiales y flexibles que dotan a la rueda de una elasticidad y adaptación a los imprevistos de la carretera, si bien el desarrollo necesita aún de mayor experimentación.

Fuente: Cincodias.com (7/6/14)