Cómo instalar un punto de recarga para vehículos eléctricos en el garaje (2020)

La infraestructura de recarga es una de las principales barreras para que la adopción del coche eléctrico alcance una velocidad de crucero. Normalmente se habla de los puntos de recarga públicos como la asignatura pendiente, haciendo especial hincapié en el desarrollo de estaciones de recarga rápida que, ubicadas en las principales autovías y autopistas, permiten realizar viajes de larga distancia.

Sin embargo, la realidad es que el primer paso antes de lanzarse a la compra de un coche eléctrico es disponer de un punto de recarga vinculado, es decir, un lugar donde cargar el coche de forma habitual (normalmente, en casa o en el garaje). Y es que, hoy en día, si no quieres complicarte la vida más de la cuenta, lo normal es tener un punto de recarga a tu disposición donde el coche se cargará el 90% de las veces sin necesidad de depender de la infraestructura de recarga pública.

Eso sí, siempre existen algunos valientes que no necesitan de este punto de recarga vinculado. Todo depende de tus hábitos y de cómo esté de desarrollada la infraestructura de recarga pública en tu zona.

Qué opciones hay para regarcar tu coche eléctrico de forma habitual

Actualmente, las opciones para tener un punto de recarga vinculado se dividen principalmente en tres:

  • Punto de recarga en el lugar de trabajo. Cada vez es más habitual ver empresas que permiten a sus empleados recargar sus coches en el aparcamiento de su lugar de trabajo. Al final, los empleados pasan una cantidad reseñable de horas trabajando, por lo que incluso con una toma de baja potencia es suficiente. Este servicio es un beneficio para el empleado que además permite reducir la huella de carbono y que tiene un coste bajo para la empresa.
  • Punto de recarga en vivienda unifamiliar. Esta es sin duda una de las formas más sencillas y optimizadas de cargar un coche eléctrico. La inversión a realizar en una vivienda unifamiliar, es la menor de todas las posibles, llegando incluso al coste cero.
  • Punto de recarga en garaje comunitario. Este será el caso más habitual, más aún teniendo en cuenta que España es un país donde la población se concentra en las ciudades y principalmente en bloques de viviendas. A priori, la instalación puede parecer un lío, pero más adelante veremos que es más sencillo de lo que parece.

Básicamente, las opciones se resumen en disponer una plaza de aparcamiento propia, con las excepción de aquellos trabajadores que puedan recargar en sus empresas. Si eres de los que aparca en la calle (como muchos españoles), este es el primer punto a solucionar antes de lanzarte a la compra de un coche eléctrico (al menos hasta que la infraestructura de recarga pública lo permita).

Punto de recarga en vivienda unifamiliar

Como hemos comentado, la instalación de un punto de recarga en una vivienda unifamiliar es la más sencilla de todas y la que menor inversión requiere. De hecho, lo más probable es que el garaje ya cuente con un enchufe convencional donde sin realizar ningún tipo de instalación ya se puede recargar el coche.

Enchufe schuko

Este tipo de carga realizada en un enchufe convencional con toma schuko se conoce popularmente como recarga ocasional, aunque hay quien la utiliza de forma diaria. Para garantizar la seguridad de la instalación (tanto de la toma schuko en sí como del cableado hasta ella) suele estar limitada a 10 A y unos 2,3 kW de potencia, lo que también aumenta los tiempos de recarga.

En cualquier caso, si queremos cumplir con la normativa ITC BT-52 y hacer una instalación que cumpla con todos los estándares de seguridad, se debe instalar un circuito exclusivo desde el contador de la vivienda hasta la ubicación del punto de recarga. De esta forma, nos aseguraremos de que la instalación está bien dimensionada (recordemos que va a trabajar durante muchas horas seguidas de forma habitual) y que cuenta con protecciones eléctricas dedicadas. Además, es importante asegurarse de que la toma schuko que instalamos sea adecuada para soportar las intensidad requerida durante largos periodos de tiempo.

Para cumplir con la normativa se debe instalar un circuito exclusivo desde el contador de la vivienda hasta el punto de recarga

Adicionalmente es posible que queramos añadir un punto de recarga de pared a la instalación (también conocido popularmente como wallbox), sobre todo si queremos disponer de potencias de recarga superiores (a partir de 16 A o 3,68 kW de potencia) y disfrutar de ciertas comodidades (cable integrado, control de potencia dinámico, app para smartphone, etc).

En el caso de que decidamos instalar un punto de recarga de pared, habrá que añadir al coste total de la instalación una cifra a partir de 500 euros, aunque puede irse a cifras muy superiores dependiendo de la marca, diseño, potencia y funcionalidades que tenga.

Punto de recarga en garaje comunitario

La cosa cambia cuando hablamos de garajes comunitarios. Aquí, el proceso no es tan sencillo, aunque tampoco tan complicado como muchos creen.

Lo primero que se debe hacer es informar a la comunidad de que vamos a realizar la instalación de un punto de recarga. Con informar es suficiente, ya que gracias a la Ley de Propiedad Horizontal no hay que someter la instalación a la aprobación de una junta de propietarios, sino que basta con notificar por escrito a los administradores.

Para la instalación de un punto de recarga en un garaje comunitario, existen principalmente dos tipos de configuración:

  1. El garaje se encuentra en la misma comunidad que la vivienda. Es habitual que la plaza de garaje se encuentre en el sótano del edificio de viviendas. En este caso, la normativa permite tender un cable desde el contador de la vivienda (ojo, la normativa exige que sea desde el contador) hasta la plaza de garaje. Se trata de la solución más óptima, ya que permite que el punto de suministro eléctrico (y la factura) sea compartida por la vivienda y el punto de recarga (emulando a una vivienda unifamiliar).
  2. El garaje es una propiedad diferente (distinta comunidad). En este caso tendrás que solicitar a la distribuidora un nuevo punto de suministro (con otro contador) y te verás obligado a tener otra factura eléctrica.

En ambos casos, existe una tercera vía que consiste en alimentar el punto de recarga desde el punto de suministro del garaje (el que alimenta las zonas comunes). Esto requiere de la instalación de un contador secundario, de tal forma que la comunidad pueda repercutir mensualmente el gasto eléctrico.

A pesar de que es la forma más optimizada (sobre todo de cara un futuro con muchos puntos de recarga), en la práctica apenas se utiliza, ya que requiere poner de acuerdo a la comunidad, además de necesitar una plataforma que gestione los gastos a repercutir a cada vecino.La mayor complicación (y coste) de la instalación suele estar en la distancia entre el contador y la plaza de garaje

En cualquiera de los casos, la mayor complicación de la instalación suele estar en la distancia entre el contador y la plaza de garaje. Dependiendo de la cantidad de metros y de lo difícil del recorrido, el coste de la obra puede aumentar considerablemente.

Por suerte, en los edificios de nueva construcción o en aquellos que sufran una rehabilitación las facilidades son mayores. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, ha iniciado los trámites para modificar el Código Técnico de Edificación y facilitar la instalación de puntos de recarga. Si todo sigue adelante, en los edificios residenciales privados tanto de nueva construcción como rehabilitados se deberá garantizar la preinstalación en el 100% de las plazas de aparcamiento.

Coste y ayudas a la instalación de puntos de recarga

El coste de instalar un punto de recarga privado es muy variable y depende principalmente de la obra que haya que realizar (más o menos metros de cable) y de si se instala o no un wallbox (y qué modelo se elige). Como referencia, para un garaje comunitario se suele hablar de un rango de entre 1.000 y 1.500 euros (todo incluido), pero lo mejor es preguntar a algún instalador eléctrico de la zona ya que cada caso es diferente.

Por suerte, las ayudas públicas no solo se centran en la compra de los coches, sino que también se acuerdan de la inversión necesaria para instalar la infraestructura eléctrica asociada.

Por ejemplo, si te lanzas a la compra de un coche eléctrico nuevo y accedes a las ayudas del Plan MOVES o el Plan Renove, debes saber que los concesionarios deben ofrecer un descuento obligatorio en la factura de 1.000 euros más IVA como subvención del punto de carga. Por otro lado, cada vez es más habitual que los fabricantes incluyan el punto de recarga junto con el coche (solo el hardware, sin instalación) o que ofrezcan la instalación completa con alguna compañía eléctrica con la que están asociadas (Mercedes-EndesaKia-Repsol).

Si por el contrario optas por un coche eléctrico de segunda mano y tienes que hacer la instalación por tu cuenta, también puedes acceder a ayudas. En paralelo con las ayudas a la compra, el Plan MOVES también incluye incentivos para la instalación de infraestructura de recarga. Las ayudas cubren el 30 por ciento del coste subvencionable para los puntos de recarga domésticos.

Los costes subvencionables son el proyecto, la obra civil, los costes de ingeniería y dirección de obra, el cableado, la mano de obra y el propio punto de recarga. En el caso de aparcamientos colectivos o comunidades de propietarios también se incluye la preinstalación eléctrica.

Fuente: xataka.com (29/12/20) Pixabay.com

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