¿Cuál es la diferencia entre los datos del paro de la EPA y los de Empleo?

El INE y el ministerio utilizan metodologías diferentes a la hora de contabilizar el número de desempleados que hay en nuestro país

Hace solo unos días conocíamos la cifra de paro de la EPA que dejaba sobre la mesa un total de 5.273.600 parados en 2011. Hoy, Empleo publica sus propios datos: 4.599.829 de desempleados en enero de 2012 en España. El evidente baile de cifras encuentra su motivo en los métodos de recopilación de información de una y otra y en lo que cada una considera por «parado». Pero, ¿cuál es más fiable?

La Encuesta de Población Activa (EPA) , realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), presenta resultados trimestrales elaborados a partir de encuestas telefónicas y personales a 60.000, lo que arroja un muestreo final de 180.000 personas. Así, la EPA considera por parado a las personas de más de 16 años que están sin trabajo y buscan activamente empleo. También incluye en este grupo a las personas que ya han encontrado un trabajo y todavía no se han incorporado a él.

La Unión Europea utiliza la tasa de desempleo arrojada por la EPA

Por su parte, los datos de los Servicios Públicos de Empleo incluyen en sus informes mensuales a las personas desocupadas y en búsqueda de empleo registradas en sus archivos. Los datos del Ministerio de Empleo suelen ser menos abultados que los de la EPA porque no incluyen a los mayores de 25 años que solicitan su primer empleo, a aquellos que tienen la demanda suspendida (por petición propia), a los que realizan cursos de formación profesional y a quienes perciben un subsidio agrario.

Pero, ¿cuál de las dos encuestas se ajusta más a la realidad? La Unión Europea utiliza la tasa de desempleo arrojada por la EPA para compararla con la de otros países europeos por considerarla más fiable que la de Empleo.

No obstante, los datos de Empleo hacen un retrato más preciso del momento presente, ya sus fuentes derivan del acceso directo a los archivos de demandantes de trabajo en un instante preciso.

Fuente: El Economista (3/02/2012)