¿Cuánto cobrarás de pensión? Así cambia el consumo tras jubilarte

 

Las pensiones públicas llevan dos años siendo elemento central de las negociaciones políticas, lo que no ha servido para eliminar incertidumbre sobre su futuro. Quizás al contrario. La única herramienta oficial para saber cuánto cobrarán los próximos jubilados distorsiona la realidad, mientras que las dinámicas de consumo en la jubilación cambian rápidamente.

Un trabajador por cuenta ajena mileurista, al que le queden dos o tres décadas por delante hasta la jubilación, puede llegar a ver cifras de 2.000 o 3.000 euros en la simulación que ofrece la herramienta de la Seguridad Social. Estas cantidades no están deflactadas, con lo que dan una ilusión monetaria al contribuyente.

De esta forma, las expectativas que sirven para determinar el reparto de la renta entre el consumo y el ahorro están distorsionadas para los que se fíen de la información pública. Esto es relevante por la diferencia en la renta disponible y en las tendencias de consumo que se producen entre las mismas personas cuando están activas o jubiladas. Aunque tampoco hay exceso de confianza. Una encuesta de Abante Asesores entre 810 personas entre 30 y 65 años muestra que el 70% está preocupado por no tener suficiente dinero en la jubilación, y solo el 45% cree que sus finanzas personales estarán preparadas.

En este sentido, “el 43,75% del consumo de los jubilados se dirige a la vivienda, buscando un hogar cómodo y adaptado para una vida más larga”, arguye el economista, que explica que ha habido un incremento de 1,27 puntos porcentuales sobre el gasto familiar entre 2007 y 2017, a partir de datos propios, de Eurostat y de Fidelity. Así, añade, “ganan peso bienes como accesos adaptados, ascensores, aparatos de climatización o mobiliario adaptado, con el consiguiente aumento del coste de suministros básicos como electricidad, gas o agua”, que crece a un 1,19% anual. Dentro de esta dinámica, el vehículo particular y su coste de mantenimiento pesan un 4,84% del presupuesto familiar, mientras que el transporte público apenas un 1%.

La preferencia por la vivienda en propiedad no varía con la jubilación, opina Santacruz, y se sigue considerando un “activo refugio”. “Supone bloquear casi la mitad del presupuesto familiar cada mes y, por tanto, dificulta un cierto margen de maniobra que en muchos casos puede ser necesario ante situaciones de apoyo financiero a familiares o ante procesos de dependencia severa”.

En segundo lugar, el experto encuentra una redistribución de gastos básicos como la alimentación o el vestido y calzado, que pesan un 22%, “hacia productos más sofisticados”. Por ello, restaurantes y hoteles se incrementan a un 1,13% anual acumulativo, mientras que aumentan también el consumo de bienes de ocio, cultura y turismo “mediante paquetes turísticos, programas guiados y políticas públicas dirigidas a la tercera edad”, con un desembolso del 12%, el tercero más importante.

También se eleva el gasto en comunicaciones, sobre todo en teléfono, internet y paquetes digitales asociados, con un 0,45% anual acumulado. Asimismo, se incrementan los gastos en sanidad y en seguros y servicios financieros, con pesos del 4%. “Cada año, los hogares mayores de 65 años gastarán de media 1.500 y 1.900 euros en servicios de salud, mientras que el gasto en seguros de salud se elevará en torno a 1.200 euros”, predice el profesor de la Fundación de Estudios Financieros. “El desglose de la partida de seguros muestra la extensión de la demanda de seguros, donde los que más pesan son los de salud, transporte (580 euros), decesos (321 euros) o vivienda (280 euros)”, agrega.

“Nos enfrentamos a una demanda más sofisticada, con un mayor poder adquisitivo y con una fase del ciclo vital que se está alargando gracias al proceso de longevidad”, resume Santacruz, que parte de la premisa de que se mantendrá el sistema de reparto en pensiones, con una tasa de sustitución que no bajará del 70%, y una ratio de afiliados sobre pensionistas oscilando entre 1,8 y 2,5 a medio plazo, ya que “en el momento de máximo crecimiento del ciclo español, la ratio no pasa de 2,4”. También parte de que se conservarán los servicios públicos fundamentales. Con ello, prevé un aumento sostenido de las rentas de los jubilados al 2% acumulado, por encima de la inflación, y un crecimiento del 1,4% en consumo. Aunque para 2035 espera una ralentización del crecimiento de la renta, “debido a la entrada en el sistema público de jubilados que cobrarán menos en términos medios (bases de cotización más bajas junto con correcciones a la baja de las bases reguladoras)”, sostiene el economista.

Sin embargo, es difícil esperar que el descenso se traslade al consumo, con lo que habría una fase en la que se quemará ahorro “para mantener unos estándares de consumo similares”, comenta Javier Santacruz. En cualquier caso, España pasará por una etapa en 2025 en la que, en base a los cálculos de Santacruz, será uno de los mejores lugares para vivir en la etapa de retiro, con ganancias en poder adquisitivo relativo respecto a Reino Unido o Alemania.

Las previsiones de los futuros jubilados evolucionan pese a la desinformación sobre las futuras pensiones públicas, que no ha variado con el cambio de Gobierno y la llegada al Ministerio de Empleo y Seguridad Social de Magdalena Valerio, en sustitución de Fátima Báñez. En 2011, la ley sobre pensiones aprobada con consenso parlamentario bajo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero reflejaba la obligación de informar a los cotizantes sobre su futura pensión. El Ejecutivo de Mariano Rajoy llegó a presupuestar el envío de una carta que nunca llegó, y finalmente se optó por crear una herramienta en la web de la Seguridad Social para el que lo desee.

Envejecimiento de la población

Los datos que da este servicio chocan con los pronósticos más lúgubres, que señalan que la tasa de sustitución —pensión respecto al último salario— pasará de los niveles actuales en torno al 80%, entre las más generosas del mundo, hasta desplomarse al 50% o 60% en varias décadas. Informes de la OCDE, Fedea y entidades interesadas como la patronal de gestoras Inverco apuntaron en esta dirección. También la procesión de informes de los servicios de estudios de bancos y aseguradoras a finales de 2017, que probablemente volverán ahora con las campañas de los planes de pensiones. Aunque la banca no ha puesto productos de calidad para incentivar el ahorro privado, según las últimas rentabilidades obtenidas, ya que el 72% de los planes pierde poder adquisitivo desde 2015.

Entre las advertencias sobre el futuro de las pensiones retumbó en el Congreso la de Pablo Hernández de Cos, ahora gobernador del Banco de España y en diciembre responsable del servicio de estudios. En aquel momento fue claro, o se reducen las pensiones en términos reales (descontando la inflación), o aumentan los ingresos. La reforma de 2013 del PP, con el índice de revalorización que sustituye al IPC para calcular la subida de las pensiones (se han revalorizado un 0,25% anual hasta 2018) y el factor de sostenibilidad que debía entrar en 2019 iban por el primer camino. Sin embargo, el PSOE y otros grupos parlamentarios ahora parecen preferir el segundo, revalorizando las pensiones según la inflación y buscando ingresos extra.

Las proyecciones sobre la futura pensión se basaban en la reforma de 2013, que vinculaba la revalorización a la salud financiera del sistema, y en el progresivo envejecimiento de la población. La referencia para ello son las previsiones poblacionales del INE, que realiza cada dos años. Esta semana publicó la última, con la estimación de que en 2033 habrá 49 millones de personas y una de cada tres tendrá más de 65 años. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) lleva tiempo siendo crítica con estos cálculos, y por primera vez ha llevado a cabo los suyos al respecto, con la variable migratoria con una especial relevancia. De hecho, prevé que la población española tenga un crecimiento sin precedentes hasta situarse entre los 51 y los 60 millones en 2050, gracias principalmente a la llegada de entre 7 y 10 millones de inmigrantes. Si se cumplen estas proyecciones, el Pacto de Toledo lo tendrá más fácil en el futuro.

Fuente: Elconfidencial.com (13/10/18) Pixabay.com