El brutal entrenador español al que quieren contratar todas las celebridades del planeta

Su historia es muy normal. Chico de Zaragoza comienza a hacer judo a los cuatro años. Chico crece y se corona campeón de España de kickboxing. Tras licenciarse en Derecho, chico pone rumbo a Toronto (Canadá) para trabajar en el consulado español y termina convirtiéndose en el maestro de artes marciales por el que suspiran los hombres y las mujeres más influyentes (y deseados/envidiados) del planeta a los que adiestra a domicilio, desde las playas de Byron Bay (Australia) al parqué del Oracle Arena de Oakland, sobre el que le dio duro al rapero Drake instantes antes de que se celebrara la final de la NBA. Todo, como puede verse, muy normal tanto que podría sucederle a cualquiera… que sea como Jorge Blanco (@82spaniard).

Adiós al traje y la corbata

¿Qué aconteció entre el consulado y Byron Bay? Ahí está la clave. «Durante mis primeros años de estancia en Toronto, compaginaba mi trabajo como abogado con mis entrenamientos hasta que un día conocí en mi gimnasio a un jugador de hockey de la NHL (National Hockey League) canadiense, que me pidió que le enseñara a luchar. Era otro ‘animal’ como yo y alucinó. Se lo contó a un compañero de equipo y éste, a su vez, a otro colega», rememora.

Poco a poco, se fue corriendo la voz y cada vez tenía más clientes. Luchadores profesionales y atletas de élite comenzaron a llamar a su puerta en busca de un plus brutal en su ya de por sí espectacular preparación física. «Aunque tuviera un buen sueldo, me aburría tremendamente pasarme el día tratando temas legales que no me interesaban nada y, lo que es casi peor todavía, vestido con traje y corbata. En cambio, me lo pasaba de puta madre entrenando a la gente. Así que me lié la manta a la cabeza, estudié los pros y los contras, hice un plan de negocio y decidí centrarme en lo que me apasionaba de verdad. Me lancé a la aventura y… ¡me salió bien!».

Siguiendo la estela de los deportistas de élite de Canadá y Estados Unidos que solicitaron los servicios del maño, llegaron los ceo, los actores, las actrices, los cantantes y, así, hasta el infinito y más allá. Robert Pattinson, protagonista de la saga de ‘Crepúsculo’, la ‘royal’ Meghan Markle, Chris Hemsworth y Elsa Pataky o Pablo Motos son algunas de las celebridades que se engancharon a las artes marciales gracias a Jorge Blanco.

«Este año he estado tres veces en Australia con Chris y Elsa. Les encanta cómo entreno pero tengo muchos otros clientes repartidos por el mundo a los que atender y, por motivo de diferencias horarias, no podría mudarme a Australia».

La fe en Blanco del matrimonio más escultural del planeta es tan fervorosa que incluso lo han incluido en el elenco de coachs de Cetr (@centrfit), la aplicación de actividad física y alimentación saludable que acaban de lanzar para que el resto de la Humanidad trate (en la medida de las posibilidades de cada uno) de emularles. «La app es muy completa y propone diferentes disciplinas. A los dos les gustan mucho las artes marciales y yo soy el encargado de los protocolos y entrenamientos de este tipo para todos los niveles», cuenta.

Hasta aquí, el relato de su trayectoria profesional pero, ¿quién es este chico de 37 años nacido en Zaragoza que iba para abogado y terminó entrenando a la esposa del Príncipe Harry en la época en la que ésta participaba en el rodaje de la serie de televisión ‘Suits’? Con 1,95 metros de altura y 96 kilos de puro músculo, Jorge Blanco parece sacado de la misma factoría de superhéroes de Marvel que su amigo Hemsworth.

Salto al cine

Su imponente físico de acero no ha pasado desapercibido para los cazatalentos de Hollywood que no han dudado en tirarle los tejos. «Me han ofrecido papeles en algunas películas, pero de momento no me he decidido a hacer cine». No obstante, no descarta que, en algún momento, dé el salto a la gran pantalla. «Hace años, fui a clases de arte dramático para intentar superar el miedo escénico que me invadía en las presentaciones que tenía hacer frente a directivos así que estoy preparado».

Hasta que llegue esa oferta irresistible que le seduzca de una vez por todas, el entrenaThor -¡perdón por el juego de palabras!- se pasa la vida de aeropuerto en aeropuerto. «Aunque tengo mi cuartel general en Toronto, me muevo por todo el mundo. Tengo muchos clientes y también imparto seminarios de bienestar en el mundo laboral. Mi experiencia con traje y corbata me ha servido para crear un programa enfocado a combatir el sedentarismo y el estrés en el trabajo que está teniendo mucho éxito en Estados Unidos», explica.

Sus jornadas son maratonianas. «Apago el móvil a las 21.00 horas, me acuesto a las 22.30 y, de lunes a viernes, pongo la alarma para levantarme a las 5:30 (¡los fines de semana, duermo una hora más!)», cuenta. Y su vida, disciplina pura. «Entreno prácticamente todos los días e, incluso, hay algunas jornadas en las que doblo las sesiones. Practico lucha, boxeo y acondicionamiento físico para estar sano. También hago algo de atletismo en pista». Más allá de las artes marciales, Blanco revela cuáles son sus rutinas favoritas. «Me gusta el trabajo de intervalos y adapto los entrenos al escenario en el que estoy. Hago mucho hincapié en el core y las piernas. Cuestas, escaleras… ¡me vale todo! En Canadá no hace demasiado buen tiempo, así que, siempre que viajo, intento aprovechar para ejercitarme al aire libre».

Su talón de Aquiles, la flexibilidad. «Puedo levantar mucho las piernas para pegar patadas por pura potencia y fuerza pero no soy demasiado elástico. Por eso, intento estirar a conciencia después de cada entrenamiento y practico eldoa, un método que inventó un osteópata de Canadá y que está enfocado a la corrección postural algo que a mí, por mi estatura, me viene fenomenal. Son clases durísimas, en las que se realizan movimientos concretos muy específicos y efectivos, con los que se consiguen movilizar músculos que no se utilizan habitualmente. ¡Cada vez que hago una sesión termino para los tigres!», confiesa entre risas.

La alimentación es otro de los pilares de su estilo de vida pero sin obsesiones. «Aplico el sentido común. Intento evitar la carne roja, tomo algo de pollo y mucho pescado, sobre todo, salmón, que es mi favorito, y mucha verdura: espinacas, judías verdes, brécol, etc».

Aunque se esfuerza para no abusar de los hidratos de absorción rápida, se toma, de vez en cuando, «alguna pizza margarita fina».

¿Su perdición? «Me fascina el dulce. Es una faena pero me gusta mucho y tengo que controlarme. En casa mato el gusanillo con una onza de chocolate negro pero, eso sí, cuando voy a España me permito más licencias porque me vuelven loco las natillas de mi madre».

NHL, NBA, Toronto, Hollywood, Byron Bay, Zaragoza, Madrid, Robert, Elsa, Chris, Meghan… Así es la vida de Jorge Blanco. Todo muy normal. Cosas que le pueden pasar a cualquiera…

Fuente: Elmundo.es (6/7/19) Pixabay.com

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