El ‘falso indefinido’: un modelo contractual que se ha disparado durante la crisis

Este año España ha alcanzado los niveles de PIB precrisis, pero lo hace con 1,4 millones menos de puestos de trabajo asalariados. La recuperación del empleo va con cierto retraso a pesar de que los últimos datos del mercado laboral estén sorprendiendo al alza. El ritmo de creación de empleo del segundo trimestre superó los 1.400 ocupados al día, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), una gran noticia que contrasta con la pobre calidad de los nuevos puestos de trabajo. La temporalidad tiene cada vez más peso en la actividad española y durante la crisis se ha disparado una modalidad contractual que está a medio camino entre el empleo fijo y el temporal: los indefinidos discontinuos.

Esta figura no aparece en las estadísticas de temporalidad, ya que se trata de un contrato sin fecha de finalización y, por tanto, fijo. Sin embargo, son trabajadores que trabajan unos meses al año en industrias con una alta temporalidad, como puede ser el sector turístico. Esta modalidad de empleo se ha disparado durante la crisis, mientras que el resto de modalidades se desplomaban. Desde el segundo trimestre de 2008 hasta el segundo trimestre de este año, el número de indefinidos discontinuos ha crecido un 55% y marca cada trimestre máximos históricos.

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JAVIER JORRÍN

La contratación con esta modalidad está acelerando en los últimos meses, ya que encaja perfectamente con el tipo de empleo que está creando España, con un alto componente de temporalidad. El promedio de crecimiento interanual de los últimos cuatro trimestres alcanza el 15%, un ritmo que ninguna otra modalidad contractual alcanza. Por ejemplo, el empleo indefinido permanente avanza a ritmos inferiores al 2% y el conjunto de los temporales, al 7,5%.

Los indefinidos discontinuos trabajan durante los meses en los que se concentra el empleo en el sector y, cuando se terminan, se van al paro para reincorporarse en la siguiente temporada alta. Su contrato no tiene fecha de finalización, por lo que si son despedidos cuentan con todos los derechos de un indefinido, entre ellos, las cuantías de la indemnización por despido. Como el resto de contratos, pueden ser a tiempo completo o parcial y cotizan a la Seguridad Social por las horas trabajadas.

El número de trabajadores con un contrato indefinido discontinuo superó los 365.000 empleados, el dato más alto de la serie histórica. Desde el inicio de la crisis ha aumentado en 127.600 trabajadores, lo que contrasta con los 694.000 empleos indefinidos continuos destruidos o los 781.000 temporales eliminados. Este modelo de contratación está pensado precisamente para dar cabida legal a los temporales que se incorporan en las épocas de temporada alta y se van a la calle cuando se acaba la carga de trabajo. Son trabajos de más calidad que los temporales, pero no dejan de ser modelos precarios que dificultan que un trabajador consiga al final del año los ingresos fijados por el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Desde el inicio de la crisis se han creado 127.600 empleos fijos discontinuos y se han destruido 694.000 indefinidos continuos

Este tipo de contratos es más habitual entre las mujeres, que suelen tener mayor presencia en las modalidades de contratación más precarias. En concreto, en el segundo trimestre del año había casi 230.000 trabajadoras con esta modalidad, mientras que en el caso de los hombres, eran 136.000 trabajadores. Durante la crisis han crecido prácticamente al mismo ritmo por sexos: entre los hombres aumentó en 60.500 asalariados y entre las mujeres, en 67.100 asalariadas.

El gran reto

Poco a poco, la economía española va volviendo a la normalidad y se empiezan a solucionar los efectos devastadores de la crisis. Aunque todavía queda una bolsa importante de trabajadores en el paro, ésta se va reduciendo. Sin embargo, la vuelta a la normalidad supone volver a repetir los errores del pasado, con un crecimiento muy dependiente del turismo y, otra vez, de la construcción. Motores de crecimiento que aportan poco valor añadido y que dificultan el progreso del país, como quedó de manifiesto durante la gran expansión.

Este modelo de crecimiento se ve reflejado en el empleo que se crea, con un alto componente de temporalidad y de parcialidad. En el último año se han creado algo más de medio millón de puestos de trabajo asalariados, de los cuales, 300.000 fueron temporales y 200.000 indefinidos, esto es, un 50% más.

El mercado laboral ha cambiado notablemente desde el estallido de la crisis. En primer lugar porque se genera el mismo PIB con menos empleados, lo que refleja un incremento de la productividad aparente de los trabajadores. Pero también se ha producido un viraje desde el empleo indefinido y a tiempo completo hacia el trabajo temporal a tiempo parcial, resultado de los contratos precarios que se firman.

Así, desde el estallido de la crisis, se han perdido casi 900.000 empleos fijos a tiempo completo, un agujero que tardará muchos años en cerrarse. Al ritmo actual (160.000 anuales), no se recuperarán hasta 2022. Este descenso se compensa con un rápido aumento de los contratos a tiempo parcial, que han subido en 536.000 desde el estallido de la crisis. De estos, 330.000 son indefinidos y 206.000 temporales.

Desde el estallido de la crisis, se han perdido casi 900.000 empleos fijos a tiempo completo que no se recuperarán, al menos, hasta 2022

Este tipo de contratación es la que está permitiendo a los jóvenes volver a acceder al mercado laboral. Aunque las tasas de desempleo entre los menores de 30 años superan claramente el 22%, están ya lejos de los máximos de la crisis, cuando superaba el 35%. Sin embargo, el paro entre los mayores no termina de reducirse de forma contundente, lo que enciende las alarmas sobre su situación.

En el peor momento de la crisis, la tasa de desempleo de los mayores de 60 años llegó a superar el 19% y este año sigue todavía en el 15%. Se trata de un grupo de población que tiene difícil formarse para volver a engancharse al mercado laboral. Además, son unos años muy importantes, porque cierran el ciclo de cotización a la Seguridad Social que determinará el cálculo de su pensión. Una situación complicada a la que el Gobierno tendrá que buscar una solución.

Fuente: Elconfidencial.com (28/7/17) Pixabay.com