Funcionarios: situación actual y futura

A pesar de la crisis, iniciada en 2007, España sumó empleados públicos. Pero ahora, el país con más de cinco millones de parados ya no puede sostener una plantilla estatal que supera a la de Alemania y Francia.

La economía española se muestra incapaz de soportar la mastodóntica Administración, en la que se encuentran un gran número de funcionarios. El país envuelto en un ‘sudoku’ continuo para cuadrar las cuentas y llegar a cumplir el objetivo de déficit pactado con la Unión Europea deberá tomar cartas en el asunto.

Las presiones de Bruselas y la abultada platilla estatal, alimentada en los últimos años, predicen un conjunto de medidas encaminadas a adelgazar el sector público. La idea de un trabajo para toda la vida parece que pasará a mejor vida en un país que tiene más funcionarios que Alemania, Francia o Reino Unido.

A partir de 2007, mientras el sector privado destruía empleo a pasos alarmantes, las administraciones públicas, sobre todo comunidades autónomas, contrataron más personal para servicios, la mayoría innecesarios. En concreto, entre 2007 y 2011, la ocupación en el sector público creció un 5,3%, según un informe elaborado por la patronal catalana Pimec. En julio del año pasado de contabilizaron 135.517 funcionarios más que cuatro años antes hasta un total de 2,69 millones.

La mitad de estos empleados correspondían a la plantilla de las administraciones autonómicas (1,34 millones), mientras que 592.531 lo hacía en la administración estatal; 646.627 en la local y 103.106 en las universidades.

Por comunidades autónomas, Extremadura es la comunidad con registros más altos, ya que tiene 85,3 empleados por cada 1.000 habitantes. Andalucía, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Aragón y Madrid son las siguientes con los registros más altos. En cambio, Cataluña es la que tiene los registros más bajos de España.

Tipos de funcionarios

Además como todo español conoce en nuestro país existen dos tipos de funcionarios. Los primeros son los que muchos llaman ‘calientasillas’. Los expertos definen a este tipo de trabajador de escala normalmente baja como desagradable y rutinario. Ficha, hace sus horas sin preocuparle su responsabilidad, produce más bien poco y se vuelve perezoso con el paso de los años. La mayoría conocemos a varios ‘pasapapeles’ de esta clase de desayuno diario de no menos una hora. Realmente, ¿estos sujetos se merecen cobrar una media de 2.000 euros? En realidad, ni lo producen ni lo generan.

La segunda categoría la engloba un conjunto de personas que ha ‘sudado la camiseta’. Son individuos que se han esforzado en sacar una oposición, les agrada su trabajo y tienen un gran dedicación. Son conocidos como ‘funcionarios de carrera’. En muchos casos cobran lo mismo o poco más que los anteriores, pero su labor es más merecida.

Fuente: @Absolutexe.

Adiós a la paga extraordinaria y más horas de trabajo

Con estas cifras y este escenario como telón de fondo no es de extrañar que la UE haya advertido en varias ocasiones al Gobierno de Mariano Rajoy de un necesario ajuste de la plantilla estatal y de sus necesidades. Cifrar el número de funcionarios que están demás de momento se ha convertido en una tarea más que complicada, por lo que el Ejecutivo ha preferido atajar el problema con varias medidas para optimizar el sector público.

La ampliación de la jornada laboral y la posible eliminación de alguna paga extraordinaria son las dos medidas que por lo de pronto parecerían de inmediato cumplimiento.

El propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha indicado en los últimos días que que al país no le conviene la imagen de que con aprobar una oposición ya se «tiene todo hecho», ya que el examen debe ser la forma de acceder a un puesto de trabajo en el que hay que «cumplir todos los días».

«Lo que haremos es asimilar el régimen laboral de la función publica al régimen existente en el sector privado, ése es el camino hacia donde vamos y lo que estamos considerando hacer», dijo. El ministro no quiso desvelar si el Gobierno se plantea también eliminar los ‘moscosos’, los días para asuntos propios de los que disponen los funcionarios, e insistió en que su idea es avanzar en el número de horas semanales que trabajan.

Por otro lado, admitió que el Gobierno también está considerando la posibilidad de que los funcionarios sean sometidos a evaluaciones permanentes con «más peso» para que ver cuáles son productivos y para que la Función Pública vaya adquiriendo eficiencia en la prestación de servicios.

Fuente: Negocios.com (11/7/12)