Guía práctica para legalizar un piso alquilado en Airbnb

El Ayuntamiento de Barcelona ha aumentado los controles a los pisos de alquiler vacacional y las primeras advertencias de multa están llegando. La única solución es contar con la licencia municipal.

España recibió más de 57,3 millones de turistas extranjeros hasta el mes de agosto, lo que representa casi un 10% más con respecto a 2016. Si este crecimiento se mantiene, todo apunta a que se superarán los 75,3 millones de personas que visitaron nuestro país el año pasado. Este gran momento del sector turístico ha venido acompañado de la explosión de plataformas como Airbnb, en la que se ofertan viviendas particulares pero con uso turístico.

Barcelona ha sido la primera ciudad española en tratar de regularizar este fenómeno ante el descontento de vecinos y otros operadores. La start upEasyoffer, marketplace de abogados, que ha sido elegida por Airbnb para gestionar las sanciones impuestas por el Ayuntamiento de Barcelona a sus usuarios, ha elaborado una guía para legalizar estos apartamentos vacacionales. Sin embargo, no se trata de trámites fáciles ni posibles para todo el mundo porque el Plan Especial Urbanístico de Alojamiento Urbano (Peaut) ha limitado en gran parte de la ciudad la concesión de licencias; así, sólo se podrán conceder nuevas en la zona 3 o renovar las bajas en la zona 2, es decir, los barrios más céntricos y populares quedan excluidos.

En los casos en los que sí se permitan nuevas licencias, Easyoffer recuerda que la vivienda debe alquilarse entera y cumplir con varios requisitos, como disponer de la cédula de habitabilidad, ser ocupada como máximo por el número de plazas establecido, estar amueblada y dotada con todo lo necesario para su ocupación inmediata.

Además, dentro de las condiciones para alquiler vacacional en Barcelona, el primer trámite es obtener el informe previo para implantar la actividad de alquiler turístico, que se puede solicitar de manera telemática. Aquí se evaluará si el inmueble cumple las condiciones necesarias. El precio es de 57 euros y, si el resultado del informe es favorable, hay que pasar al siguiente punto.

En este momento, se debe hacer una comunicación previa de inicio de actividad, así como la solicitud de licencia. El precio asciende a los 227 euros y tendrá que ir acompañada de la documentación exigida tras seguir los pasos establecidos por el consistorio. Para solicitar el permiso es necesario pedir cita previa en la oficina de atención ciudadana del distrito donde se encuentre el inmueble.

Para conseguir la licencia y poder alquilar la casa, es necesario que todo el bloque de viviendas en el que se integre cuente con la catalogación de uso turístico. Para ello, todos los propietarios que formen parte la comunidad de vecinos deben solicitar la licencia. Los expertos de Easyoffer recomiendan “dialogar con el presidente de la comunidad e insistir en que sólo se trata de un cambio burocrático, pero no implica obras ni molestias de ningún tipo, y además todos los vecinos podrán beneficiarse”.

Además, “la comunidad de propietarios tiene que admitir de forma expresa que en su inmueble hay un piso turístico”, indica Francesc de Paula Rovira, socio fundador de Rovira Llor Abogados.

A pesar de los numerosos trámites que hay que pasar para contar con la licencia municipal, se trata de la única vía para legalizar la vivienda. Además, si un propietario ya ha sido multado y es sorprendido de nuevo alquilando un inmueble sin licencia, la multa puede llegar a los 600.000 euros.

Obligaciones de los propietarios

Igual que para alquilar un piso todo el año, es obligatorio contar con las licencias pertinentes para hacerlo con un fin turístico, es decir, en periodos inferiores a los 31 días. El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado medidas de inspección y control más estrictas contra el alquiler de apartamentos que no cumplan con la normativa local, por lo que Airbnb ha reforzado la comunicación para recordar estas obligaciones:

  • Viviendas de Uso Turístico: La regulación catalana establece que tienen la consideración de “viviendas de uso turístico” aquellas que son cedidas por su propietario, directamente o indirectamente, a terceros, de forma reiterada y a cambio de un precio, para una estancia de temporada, en condiciones de inmediata disponibilidad.
  • Registro: La misma regulación requiere que todas las viviendas de uso turístico presenten la correspondiente comunicación previa de inicio de actividad ante el ayuntamiento competente. La ley de turismo catalana también establece que el número de inscripción en el registro de turismo de Catalunya conste en todo tipo de publicidad que los anuncie. En este sentido, es recomendable incluir en el anuncio publicado en Airbnb dicho número.
  • Impuestos: Los rendimientos que se obtengan del alquiler están sujetos a tributación y, además, puede que haya que cobrar y satisfacer otros impuestos a la Administración Tributaria. Así, habría que estudiar si corresponde abonar el impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos, administración tributaria, así como el IRPF y el IVA.

Fuente: Expansion.com (31/10/17) Pixabay.com