La batalla de 12.000 marineros españoles por su pensión en Noruega

bandera NoruegaVieron y vivieron naufragios. Surcaron los mares durante complejas tormentas y se mantuvieron a flote ante olas que parecieran creadas por efectos especiales. Durante 50 años, miles de marineros españoles se embarcaron en navieras noruegas y contribuyeron a hacer de su flota mercante la tercera más importante del mundo. Dos de ellos -los canarios Imeldo Barreto y Epifanio Perdomo– fueron, además, los únicos supervivientes del hundimiento hace justo 40 años del Berge Istra, un buque 40 metros más largo y 20 metros más ancho que el Titanic, que naufragó tras tres explosiones cuando iba hacia Japón cargado de 200.000 toneladas de mineral de hierro. Pero después de todas estas peripecias en alta mar, la travesía más dura la están experimentando ahora en tierra firme. Su lucha contra el Gobierno de Noruega para que les pague sus pensiones está encallada y, por el momento, sin visos de llegar a buen puerto.

12.000 de aquellos marinos -8.000 gallegos y 4.000 del resto de Comunidades Autónomas (entre ellos Barreto y Perdomo)- se han organizado en la Asociación Long Hope (Larga Esperanza, en inglés) para reclamar a los dirigentes noruegos lo que consideran que les corresponde. Su pensión. Porque desde 1948, cuando los noruegos vinieron a por la primera remesa de marineros, y hasta bien entrada la década de los 90, que comenzaron a regresar a España, pagaron sus impuestos en el país nórdico. Unas 100.000 pesetas mensuales de su salario se quedaba en el erario noruego.»Durante cuatro décadas Noruega recaudó unos 540 millones de la época en IRPF que pagábamos nosotros. Fuimos trabajadores suyos, pero ahora se niegan a darnos la pensión«, cuenta a EL MUNDO Alberto Paz, portavoz de Long Hope. «España cedió nuestros impuestos a Noruega sin consultarlo previamente a la clase trabajadora. Es copartícipe de esta fechoría. Y si España ha sido copartícipe para robarnos el futuro, tiene que ser copartícipe para defendernos. ¡Está incumpliendo su propia Constitución!», exclama Paz, que está, como el resto de sus compañeros, indignado.

Lo que piden los marineros, entre los que también hay mujeres, es que el Gobierno presente una demanda interestatal contra Oslo por haberles discriminado sistemáticamente. «Llevamos pidiéndolo de forma colectiva desde 2008. Nos hemos reunido varias veces con dirigentes, tenemos el apoyo de todos los partidos -aunque del PP un poco a regañadientes-, pero se niegan una y otra vez, por razones políticas, a hacer esto contra Noruega. Todo son buenas palabras y un apretón de manos cuando nos reciben, pero luego, al minuto, nos vuelven la espalda», continúa el portavoz. «¿Pero por qué España no defiende a sus nacionales? Es algo vergonzoso. ¡Somos 12.000 familias! ¿Cuáles son las razones políticas que aduce el Gobierno? ¡El pueblo debe conocerlas!», exige en nombre de Long Hope.

«Hasta que el Gobierno no lo pida, no se arreglará la situación. Noruega se va a negar siempre a esto, aunque pagarnos supondría tan sólo un granito de arena en su economía. Estamos hablando de alrededor de 520 millones de euros. Es una burla a la inteligencia. Pero España tiene miedo. A saber qué chanchullo tendría con Noruega sobre nosotros. El señor Feijoo (Núñez Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia) debe pensar que somos de Biafra o de por ahí, pero con las divisas que mandábamos los marineros él pudo disfrutar de muchos privilegios», argumenta a este diario, con la voz rota y la respiración entrecortada, Juan Manuel Lores, presidente de la Asociación.

«Es un despropósito todo. Noruega aduce para no darnos la pensión, entre otros motivos, que no trabajábamos en el país, porque estábamos en alta mar. Pero el polizón de un barco es residente en territorio nacional. Se rige por las leyes del país de la bandera bajo la que navega. Éramos muy rentables para ellos. Esto es una vergüenza absoluta», insiste Alberto Paz. «Noruega es el país que pregona la Paz Mundial, que entrega Premios Nobel, que se erige a la cabeza de Europa en derechos sociales… Es todo una farsa cuando está cometiendo esta tropelía», afirma sin rodeos.

La ‘excepción’ española hasta 1994

Se sienten desamparados, engañados, a la deriva en medio de un «limbo» legal. Las leyes noruegas son claras sobre que los marineros extranjeros no residentes no están incluidos en el sistema de protección social del país. Los armadores noruegos se negaron en su momento porque dijeron que no les saldría a cuenta, que no serían competitivos. Y, además, muchos marineros extranjeros pagaban los impuestos en su país de origen y, por lo tanto, no había inconveniente. Pero el problema es que en el caso de los españoles no fue así. Existía un acuerdo entre España y Noruega para evitar la doble imposición, por el que estos marineros que trabajaron en buques noruegos y cobraron sueldos noruegos tenían que pagar impuestos allí y no aquí. Pero nunca estuvieron incluidos en la Seguridad Social. Y, ahora, nadie se hace responsable.

Hasta 1994 no hubo un convenio entre los gobiernos español y noruego para el reconocimiento de los trabajadores internacionales y la garantía del pago de sus pensiones. Antes de esa fecha, las empresas mercantes noruegas no tenían que cotizar por sus empleados extranjeros. Lo que quieren los 12.000 de Long Hope es «que este acuerdo tenga carácter retroactivo y que reconozca lo trabajado por españoles durante medio siglo».

Cuentan con el apoyo del sindicato noruego Fellesforbundet for Sjøfolk (FFFS) -que engloba a más de 22 organizaciones- y ha presentado una queja ante el Consejo de Europa, además de crear un fondo solidario para hacer frente a los gastos judiciales. El PSOE ya había presentado otra queja al mismo organismo por el mismo tema, aunque está aún sin resolución. Y los marineros, por su cuenta, han demandado en los tribunales de Oslo a Noruega. «Teníamos que haber sabido algo ya, pero la abogada del Estado noruego ha pedido un aplazamiento para contestar hasta el próximo 19 de abril», cuenta Paz, según lo que les ha transmitido su abogado Øivind Østberg.

En la propia Comisión Europea se ha criticado «esta injusticia social grave» y «mucha gente nos ha dicho que si llevamos el caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo -a lo que España ha renunciado- tenemos muchas posibilidades de ganarlo», admite Juan Manuel Lores. «El problema es que la media de edad de los marineros es de 83 años. Durante este proceso ya han muerto 29 reclamantes. Y lo de Estrasburgo llevaría demasiado tiempo», se lamenta.

«Franco intentó hacer un convenio con Noruega sobre nosotros, pero ellos se negaron porque no querían hacer trato con una dictadura», recuedan los marineros. «Noruega está incumpliendo su propia Constitucion, que dice que no puede haber discriminación entre nacionales y extranjeros», aclara Alberto Paz, que tiene 62 años y se marchó en 1971 «porque quería ver mundo. Tenía un hermano que estaba en la flota noruega y me fui con él. Las condiciones eran buenas. Estuve en barcos noruegos hasta el 86. Aprendí su idioma, además de inglés. Después me embarqué en la flota danesa y, suerte la mía, allí no se daba esta situación surrealista».

52 manifestaciones

Mientras las cosas avanzan muy lentamente ante la Justicia, los marineros salen a la calle para dar a conocer su situación. Este martes, en Madrid, se concentrarán ante la Embajada Noruega y, antes, serán recibidos en el Congreso de los Diputados por varios grupos parlamentarios. «Esperemos que se pongan las pilas de una vez y cambien las buenas palabras por acciones», pide el portavoz de los 12.000. La de Madrid será la manifestación número 52 que llevan a cabo en distintos puntos de España, sobre todo en Galicia.

«A mí hablar de Noruega ya se me atraganta. Y del Gobierno español y la Xunta exactamente igual. Es inconcebible todo esto, un reírse en nuestras caras. Lo que yo quisiera decir no lo voy a decir porque sería demasiado duro para los noruegos y para nuestros politicos. Pero que cojan las riendas de esta injusticia tan grande de una vez». Y la voz de Lores se quiebra del todo. Su llanto, el punto seguido de su lucha.

Fuente: Elmundo.es (12/4/16) Pixabay.com