Los conductores huyen de las autopistas de peaje y reviven los negocios de las antiguas carreteras

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Cada vez se mira más el céntimo y los conductores huyen de los peajes de las autopistas aunque eso suponga hacer más kilómetros, transitar por peores carreteras y aguantar atascos. Esta tendencia, que va en aumento, tiene su reflejo en las estadísticas, que revelan que el tráfico diario en febrero por estas vías de pago se redujo un 21%. Los restaurantes y gasolineras también lo han notado: los clientes bajan en las vías de pago y suben en las carreteras convencionales.

Un ejemplo de negocio que se ha beneficiado del cambio ha sido el mesón Casa Quico en Arbás del Puerto (León), casi en la cima del Puerto de Pajares. El mesón tiene 300 años de historia, pero cerró hace un par de décadas, tras la apertura de la autopista, que les puso en serios aprietos. Francisco Luis Álvarez, su propietario, consiguió una concesión para abrir el restaurante en la vía de pago. Pero ahora ha vuelto a su emplazamiento original. “Los tiempos han vuelto a cambiar”, explica.

“La decisión de cerrar el bar de la autopista fue dura, te hace mella”, reconoce. Perderán el aval, pero el negocio les resultaba ruinoso, por eso Francisco y su familia optaron por reabrir el mesón del puerto y cerrar la concesión en la AP-66. “En los últimos cinco o seis años había decaído mucho el tráfico y el número de clientes, sobre todo en los dos últimos. Subieron tres veces el peaje y la gente miraba mucho esto, era un comentario diario que hacían los clientes, que cada vez eran menos. Ir y volver a Asturias se había puesto en 27 euros y, claro, con eso comes”, cuenta Álvarez.

“La autopista ha pegado un bajón impresionante y hace meses que no podíamos con los gastos. Intentamos negociar con Aucalsa, la concesionaria, pero sus condiciones eran inamovibles. Se nos iban más de 11.000 euros al mes en rentas y otros 10.000 en luz, más las nóminas. Abrir todos los días era una ruina”, añade. “Ahora estamos contentos con la decisión que tomamos el año pasado. Cada vez pasa más gente por el puerto. Además, el problema no era sólo que hubiera menos tráfico en la autopista, es que en los últimos cuatro años el consumo de quienes viajaban por ahí se hundió un 70%. Mucha gente en lugar de menús prefería el bocadillo y hasta te pedían que lo partieras a la mitad para compartirlo”, señala Álvarez.

Desplome del tráfico en las autopistas

La circulación por las vías de peaje ha descendido de forma constante desde que empezó la crisis, una caída que ha provocado que seis de estas vías hayan tenido que declararse en concurso de acreedores. En 2013 la Intensidad Media Diaria (IMD), es decir, el número medio de vehículos que circulan por la carretera al día, ha caído un 12% en enero y un 21,69% en febrero, hasta los 11.138. Una disminución que sigue a la que ya sufrieron en 2012, cuando la media anual de tráfico diario durante los doce meses bajó casi un 11%, según los datos del Ministerio de Fomento.

Los conductores no solo evitan las autopistas en los casos en los que hay una carretera prácticamente igual, gratuita y en paralelo -como es el caso de las radiales de Madrid-, sino que optan por subir los puertos de montaña, con las incomodidades que esto supone. En el caso de Pajares, la concesionaria de la AP-66, Aucalsa, ha registrado una media diaria de tráfico en los tres primeros meses del año de 5.967 coches, lo que supone un 8,29% menos que en el mismo periodo del año anterior. Mientras que en la N-630 se ha incrementado casi un 8% en 2012, según los datos de Fomento.

En Madrid, Iberpistas, que gestiona la AP-6, de Villalba a Adanero ha sufrido un descenso de tráfico del 12,8% en el primer trimestre hasta los 21.790 de media diaria. En 2012 la IMD fue 21.950, un 12,75% menos interanual. Los propietarios de restaurantes de la zona, como el Hostal San Francisco de Asís, el Molino del Rey o la sidrería El Llagadrón explican que se ven más coches de un tiempo a esta parte. Ellos no han notado un aumento de clientes: “El negocio ha caído para todos, por la crisis”, señala la dueña del Llagardón. Además, a la mayoría de estos locales les ha perjudicado la circunvalación al pueblo que se inauguró hace cuatro años.  Sin embargo, el restaurante Alto del León ha conseguido “mantenerse igual que antes”. Y esto se explica, en parte, por el aumento del paso de vehículos, ya que están ubicados justo en la salida que toman todos los que quieren evitarse el peaje, comentan en el restaurante.

En la AP-4 también ha bajado el tráfico, sobre todo desde que en 2011 arreglaron y añadieron carriles a la autovía que sube por el Puerto de Despeñaperros. Según los datos de Abertis, la intensidad media diaria en la AP-4 en 2012 fue de 14.659, un 10,06% menos que en 2011. «Desde que lo arreglaron se ven bastantes coches, sí se desvía la gente por aquí. En Semana Santa han pasado muchos viajeros», afirma el encargado de Casa Pepe, bar conocido por su decoración, compuesta por fotos de Franco y José Antonio, símbolos de la dictadura y múltiples banderas españolas. «Aquí va bien la cosa», asegura.

La huida de los peajes también tiene su reflejo en el negocio de las gasolineras. Tal y como explica un portavoz de Cepsa, el consumo de gasolina en 2012 frente a 2011 ha caído un 15,3% en las autopistas y el del gasóleo, un 13,7%. El descenso ha sido menor en las carreteras tradicionales, del 10% y del 11,7%, respectivamente. Esta menor caída se puede achacar a que, efectivamente, ahora circulan más automóviles por el segundo tipo de vías. En este sentido, el propietario de Casa Quico, que también se planteó hace años entrar en este negocio, comenta que «ahora nadie las quiere, tampoco son rentables, ningún negocio en la autopista puede serlo con esos precios».

Fuente: elconfidencial.com (21/4/13)