Los ‘megaproyectos’ de energía que baten récords en el mundo

La mayor planta termosolarPozos que extraen petróleo a más de 12 kilómetros de profundidad, parques eólicos con casi dos centenares de molinos en alta mar, una nuclear con capacidad para generar tanta energía como todas las centrales españolas juntas, una ciudad en pleno desierto que tendrá emisiones cero… Éstas son las instalaciones gigantescas que marcan las mayores cotas alcanzadas por el sector energético en todo el mundo.

Récord de profundidad: un pozo de más de 12km

En agosto de 2012, el consorcio que explota el macroyacimiento de crudo y gas de la isla de Sajalín, en la costa este de Rusia, marcó un nuevo récord de profundidad en perforación de un pozo. En esa fecha, el pozo Z-44 alcanzaba los 12.376 metros de profundidad. La instalación forma parte del yacimiento de Chayvo, uno de los que integran el gigantesco proyecto Shakhalin-1, en el que participan la estadounidense ExxonMobil, la japonesa Sodeco, la india ONGC Videsh y la rusa Rosneft.

Shakalin-1 cuenta con seis de los diez pozos más profundos del mundo y de él forma parte, además, el pozo perforado en horizontal más largo del planeta: el Odoptu OP-11 alcanzó en 2011 los 11.475 metros en horizontal y también es uno de los más profundos, con 12.345 metros. Todos estos pozos han sido horadados en la plataforma Yastreb, una de las más avanzadas en la denominada perforación de largo alcance, que permiten que las tuberías puedan doblarse y así acceder a las reservas de petróleo y gas desde un lateral o en ángulo.

Las nuevas cotas del petróleo en alta mar

La plataforma Perdido, ubicada en el Golfo de México y explotada por Shell, BP y Chevron, logró el año pasado alcanzar un nuevo récord en profundidad de un pozo en explotación en alta mar. El pozo roza los 3.000 metros de profundidad, incluyendo los 2.438 metros de agua que separan la plataforma del lecho marino. La propia plataforma ya resulta mastodóntica, con 267 metros de altura y 50.000 toneladas de peso.

En cualquier caso, Perdido cuenta con el récord de profundidad de un pozo en alta mar que ya está siendo explotado. Pero las cotas futuras que alcanzará la industria offshore se adivinan muy superiores. De hecho, en 2006, Chevron consiguió perforar en el Golfo de México un pozo, éste sólo de exploración, que superó los 8.500 metros de profundidad (2.100 kilómetros en el agua y otros 6.400 metros bajo el lecho marino).

China levanta el mayor parque eólico

China parece dispuesta a hacerlo todo a lo grande, y la industria energética no es una excepción. Es ya de facto el mayor importador de petróleo del mundo y a medio plazo, según las previsiones de la AIE, también será el mayor consumidor de crudo del globo (allá por 2030, previsiblemente). Pero China tampoco descuida la expansión de las energías renovables. Y es que el gigante también quiere molinos.

El macrocomplejo de Gansu, ubicado en la provincia homónima (en el noroeste del país), es el mayor parque eólico del planeta con una potencia que actualmente se sitúa en los 5.160 megawatios (lo que supone cuadruplicar los algo más de 1.300 MW con que cuenta el segundo mayor parque, el Alta Wind Energy Center, en California). El proyecto Gansu cuenta con decenas de parques eólicos y la hoja de ruta del Gobierno chino para este complejo anticipa nuevos hitos para la industria eólica global: los planes pasan por que Gansu supere los 12.000 MW en 2015 y alcanzar los 20.000 MW en 2020. China ha aprobado la construcción de otros cinco macroproyectos eólicos en el país durante los próximos años.

London Array: 175 molinos en el mar

El mayor parque eólico marino del mundo, ubicado en el estuario del río Támesis, a unos 20 kilómetros de las ciudades británicas de Essex y Kent, entró en funcionamiento en octubre de 2012 (aunque su inauguración oficial tuvo lugar el pasado julio). Un consorcio integrado por la danesa Dong Energy, la alemana E.On y la emiratí Masdar han levantado el complejo London Array, que cuenta con 175 aerogeneradores y una potencia de 630 megawatios, con lo que es capaz de abastecer de electricidad por sí solo a casi medio millón de hogares.

Los planes de las compañías que gestionan este coloso de la eólica marina pasan, además, por hacerlo crecer aún más. Dong, E.On y Masdar pretenden ampliar el parque hasta los 870 megawatios en una segunda fase, pendiente aún de aprobación. Sólo con los trabajos ya realizados, las tres compañías presumen de haber ensamblado todo un prodigio tecnológico, con 450 kilómetros de cableado submarino, con dos subestaciones instaladas en alta mar, con bases únicas para cada molino que se adaptan al terreno…

Los gigantes que adoran al Rey Sol

El año pasado la planta Agua Caliente, en Arizona (Estados Unidos), se convirtió en el mayor proyecto de energía solar fotovoltaica del planeta. La instalación norteamericana, explotada por el grupo First Solar, alcanzaba el liderato mundial con sus 290 MW de potencia (por delante de los 214 MW de la planta Charanka, en la India, y los 200MW de Golmud, en China). La compañía First Solar, no obstante, trabaja ya en un nuevo proyecto en California que contará con una planta (con el nombre de Topaz) que podría estar operativa a principios de 2015 y que dispondrá de una potencia prevista de 550 MW, con lo que pulverizaría el actual récord.

El pasado marzo se ponía en marcha en Abu Dhabi la que era la mayor instalación de energía termosolar. Era, sólo lo era, porque el récord le ha durado apenas unos meses. La instalación Shams 1 de Abu Dhabi tiene una potencia de 100 MW y está controlada por un consorcio en el que participan la emiratí Masdar, la francesa Total y también la española Abengoa. Pero el pasado septiembre entró en funcionamiento, después de tres años de trabajo de construcción, el complejo termosolar de Ivanpah, en California, que se ha convertido con holgura en la mayor instalación de este tipo. La planta de Ivanpah –en la que participan los grupos NRG, BrightSource, Bechtel y también Google- cuenta con una potencia instalada de 370 MW, más del triple que la planta de Abu Dhabi.

Una central nuclear como todas las de España

Japón ha decretado un apagón de sus centrales nucleares hasta garantizar la seguridad de todas las instalaciones y tener la certeza de que no puede repetirse una catástrofe como la de la central de Fukushima. En los próximos meses, y una vez superados unos test de seguridad, las centrales niponas irán reactivándose. Una de esas plantas es la Kashiwazaki-Kariwa, la mayor central nuclear del mundo, con una capacidad de algo más de 8.200 MW. Los siete reactores de esta planta –operados por Tepco, que es también gestor de Fukushima- producen más electricidad que todas las centrales ubicadas en España, que tienen una potencia que roza los 7.900 MW.

China ultima la puesta en marcha de un nuevo coloso de la energía nuclear. No será la mayor central del planeta, pero el gigante asiático sí que tendrá el mayor reactor nuclear del mundo. Un consorcio liderado por el grupo estatal China Guangdong Nuclear Power y participado por la francesa EdF activará, previsiblemente en enero de 2014, en la nueva central de Taishan el reactor nuclear con mayor potencia construido hasta ahora, con una capacidad de 1.750 MW. En noviembre del próximo año está programada la puesta en marcha de un segundo reactor de estas características también en Taishan. En una segunda fase de ampliación de la central, además, el grupo levantará otros dos reactores de similares características.

Las grandes presas del planeta Las grandes centrales hidroeléctricas encabezan con holgura el ránking de las instalaciones con mayor capacidad de generación. Cuatro hidroeléctricas repartidas entre Asia y Sudamérica ocupan las primeras posiciones, y hasta el quinto puesto no aparece otro tipo de energía (en este caso, nuclear). La Presa de las Tres Gargantas, en China, es el mayor complejo hidroeléctrico del planeta, un auténtico coloso con una potencia inalcanzable.

La mastodóntica central hidroeléctrica china (con más de una treintena de turbinas tras su última ampliación) cuenta con una potencia de 22.500 MW, muy por delante de los 14.000 MW de la presa de Itaipú, en la frontera entre Brasil y Paraguay, o los 10.000 MW de la central Simón Bolivar/Guri, en Venezuela. La construcción de la presa de las Tres Gargantas, ubicada e el curso del río Yangtsé, se inició en 1994, la central se conectó a la red eléctrica en 2003 y está plenamente operativa desde 2008. Las otras magnitudes de la instalación también marean: tiene una presa de 185 metros de altura, un embalse con una longitud de 660 kilómetros y su construcción obligó a trasladar a 1,3 millones de personas que habitaban en los casi 400 pueblos afectados por la presa.

Cables que acercan Europa

Varios países europeos ya se han puesto manos a la obra para crear una superred de cableado para transportar de unos a otros electricidad y poner en común sus recursos energéticos. Algunos de los proyectos de esta aventura ya están en marcha. En 2011 entró en funcionamiento BritNed, un cable que enlaza las redes eléctricas de Reino Unido con el continente. El cable transcurre por los 260 kilómetros que separan la ciudad británica de Kent y el sur de Holanda. Y el año pasado finalizaron las obras de instalación del cable que une Irlanda y Gales, con un recorrido también de unos 260 kilómetros. Sin embargo, los grandes hitos de esta superred están por llegar. La británica National Grid y la noruega Statnett han sellado un acuerdo para construir el cable submarino más largo del mundo, con unos 700 kilómetros, que conectaría Reino Unido y Noruega y que estaría operativo en 2020. En paralelo, Reino Unido negocio ya con Islandia la instalación de otro cable que desbancaría al anterior como el de mayor longitud y que contaría con unos 1.500 kilómetros. De momento, este último proyecto se encuentra apenas en estudio.

Masdar, la ciudad con cero emisiones Abu Dhabi, uno de los grandes productores de crudo, parece empeñado en destinar parte de sus petrodólares en inversiones que le conviertan en uno de los líderes tecnológicos de las energías limpias del futuro. Y en ese empeño el emirato ha emprendido el proyecto de levantar Masdar City, una ciudad de nueva construcción en pleno desierto cuyo objetivo es que tenga un balance de emisiones contaminantes que sea estrictamente cero.

Todos los edificios, la ciudad misma, están diseñados para reducir el consumo energético: la orientación de la ciudad es noreste-suroeste para que siempre un lado de la calle esté en sombra y para que permita la brisa nocturna; las calles son estrechas para facilitar la sombra; edificios con muros gruesos para absorber los rayos del sol; hogares, oficinas y fábricas tendrán equipos y contadores inteligentes para consumir sólo la energía necesaria; en sus calles sólo se puede circular andando, en bicicleta o en transporte público (incluidos los vehículos sin conductor que circulan por pistas magnéticas tras indicarle el destino)… Y, por supuesto, la inmensa mayoría de la energía consumida será de origen renovable, fundamentalmente energía solar.

Masdar (fuente, en árabe), cuyas líneas maestras han sido diseñadas por el eminente arquitecto Norman Foster, ya ha levantado parte de los edificios previstos y de las instalaciones programadas, pero aún está lejos de concluir sus trabajos: su objetivo es llegar a 2030 acogiendo a unos 40.000 habitantes y otros 60.000 trabajadores no residentes.

Fuente: Expansión.com (19/11/13)