Solidaridad entre camioneros: la red de transportistas que llena tu supermercado

El pánico ante el confinamiento y la crisis del coronavirus se ha escenificado en los últimos días en los pasillos de los supermercados y grandes superficies de alimentación en España. La imagen de reponedores y cajeros sobrepasados forma parte de las fotos habituales de esta crisis, pero menos visible es la labor del camionero que se echa a la carretera para que se puedan llenar los estantes con los productos con los que se han llenado los carros en las últimas horas.

Los camioneros no han parado estos días su actividad. En algunos casos, de hecho, han tenido que doblar las rutas para poder hacer frente a los abastecimientos de alimentos o medicamentos. El estado de alarma les ha dejado solos en la carretera, sin posibilidad de un plato de comida caliente, una ducha, y a veces hasta sin poder pasar a un aseo, a falta de bares o restaurantes en ruta.

Para mitigar esta situación, han puesto en marcha una red de solidaridad entre ellos y muchos han ofrecido sus casas en distintos puntos de España para poder atender esas necesidades básicas. 

José Manuel, de León, es uno de los transportistas que abre a los compañeros que lo necesiten las puertas de su casa. «Es una propuesta que hemos hecho por solidaridad y compañerismo, porque sabemos las carencias que hay en el mundo del transporte en condiciones normales y ahora mismo son aún peores debido al cierre de bares y restaurantes», dice a eldiario.es Región de Murcia.

José Manuel es uno de los camioneros que ha ofrecido su casa a los compañeros en ruta para hacer un descanso
José Manuel es uno de los camioneros que ha ofrecido su casa a los compañeros en ruta para hacer un descanso

Cuando él tenga que salir con el camión, será su pareja quien les atienda, «ella sabe cómo tiene que actuar, en cuanto al protocolo de seguridad», explica. Las circunstancias les han hecho mostrar su solidaridad y espera que sean más quienes ofrezcan su ayuda. En su opinión, estas iniciativas son importantes porque «el sector del transporte está dejado de la mano por parte del Estado desde hace años».

Pedro, de un pueblo de la Sierra del Segura, se tuvo que prejubilar hace unos meses tras sufrir un accidente de trabajo. «Los conductores, en líneas generales, se están esforzando más que nunca, son todos conscientes de los graves momentos que está atravesando el país». El excamionero señala que el gremio se enfrenta a la necesidad de mejoras «a nivel salarial», y critica las condiciones «abusivas» por parte de cargadores, destinatarios y las propias empresas, «en las que se obliga a cargar y descargar el camión al conductor al margen de las horas de conducción». No obstante, la inmensa mayoría de sus compañeros han decidido que «ahora más que nunca es cuando hay que trabajar para abastecer de víveres los comercios, gasolineras y farmacias».

El administrador en Facebook del grupo Camioneros en Ruta, se muestra conmovido ante las muestras de solidaridad: «Se han cerrado restaurantes y servicios también en carretera, por lo que carecen de lugares donde hacer las necesidades básicas, el aseo personal y algo tan necesario como lo es comer». Pero insiste en que «hay una gran conciencia  en todos los camioneros de que ahora hay que abastecer, más que nunca, para que al pueblo en general, no le falte de nada».

Preocupado por limpiar la imagen de su sector, dice que no solo son los «mastodontes» que «molestan» en carretera. Los camiones tienen la velocidad limitada, son vehículos lentos y voluminosos y las exigencias en cuanto a horarios son muy «estresantes», prosigue Pedro, puesto que cada vez se requiere más urgencia en el servicio: «Cumplimos una labor fundamental en el bienestar de las personas, el desarrollo y la economía».

«No lo entiendo, sinceramente no lo entiendo», expresa Pascual a eldiario.es Región de Murcia desde Francia y en ruta a Inglaterra. El camionero, del municipio murciano de Cieza, recuerda visiblemente enfadado que «no hay ningún problema de abastecimiento, nadie ha dejado de servir nada; de hecho, nosotros estamos trabajando mucho más».

En un descanso, el viernes pasado, relata que fue a hacer la compra y sintió «vergüenza; vi a una mujer joven con su hijo echando al carro más de una decena de bandejas de pollo, ¿es que no se dan cuenta de que dejan a las demás personas sin la compra del día?; nos están pidiendo prudencia y parece que no cala el mensaje».

Se queja de la nueva orden que ha traído el coronavirus a su sector. Ahora, para evitar parar en zonas de transmisión comunitaria, se pueden saltar el descanso obligatorio cada cuatro horas y media. «¿Ahora me dejan que me salte la ley para salir de esas zonas? Están demostrando que soy lo mismo que era, un cero a la izquierda».

Mariano, camionero madrileño que hace la ruta que une la capital con el País Vasco, sin embargo, agradece las palabras del ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos. «El otro día nos hizo un reconocimiento a los transportistas y nos hizo mucho bien, un simple reconocimiento que nos subió mucho el ánimo». E insiste en la misma idea que Pascual: «Ahora el Gobierno nos deja hacer lo que queramos con el tacógrafo (dispositivo que registra datos sobre la marcha del vehículo), no te ponen un límite, el límite lo pones tú. Pero cuando pase esta crisis a lo mejor te quedas a 15 minutos de casa y tienes que parar, y las multas son severas». 

Pascual se queja de que al terminar la jornada desde que se declaró el estado de alarma, no tienen dónde cubrir sus necesidades básicas; «sitios en los que paramos el año a poner gasolina y ahora te prohíben hasta ir al servicio, no te dejan ni entrar a por un paquete de tabaco o a comprar un simple café o una coca cola».

Pide que se establezcan unos protocolos de seguridad en algunos puntos en la carretera para poder darles cobertura y asistencia, «la mínima». Dice que esta falta de asistencia «no es coherente» porque están trabajando. Y aunque lleva consigo alcohol, mascarilla y guantes, en unas horas (en la tarde del lunes) tiene que meterse en el tren hacia Inglaterra. «Me tendré que sentar al lado de quien me toque». En su opinión, «no hay nadie preocupado realmente por nosotros; lo único importante es que los camiones no paren». 

Y no paran. En la empresa en la que trabaja Mariano en Madrid, con 50 camiones frigoríficos, se ha doblado el transporte. «Estuve toda la noche (del domingo) reforzando las descargas y salgo con medicinas a las nueve y media (del lunes)». Lo que no entiende, continúa, es que esté en activo determinado tipo de transporte como los ‘portacoches’, «¿quién se va a comprar un coche ahora?»

Mariano coincide con Pascual: «Siempre nos hemos sentido muy mal tratados por la sociedad; nos han pedido un esfuerzo desde el Gobierno y obviamente vamos a hacerlo porque nuestras familias, además, también están afectadas por esta situación, pero necesitamos algo de asistencia en carretera». En las últimas horas, cuenta, se ha empezado a poner una cadena de restaurantes que se ofrece a llevarte comida al camión y están muy agradecidos. «Al igual que con la ayuda de los compañeros que ha puesto a disposición del que lo necesite su casa».

Fuente: Eldiari.es (16/3/20) Pixabay.com