Sophie Trelles-Tvede, la española que se ha hecho millonaria con las gomas de pelo

Una simple goma de pelo ha convertido en millonaria a una joven emprendedora española que, a sus 28 años, maneja un emporio que factura 20 millones de euros anuales. La idea del coletero que no deja marcas ni tira del pelo surgió por pura casualidad, cuando Sophie Trelles-Tvede se hizo una coleta con un cable de teléfono para ir a una fiesta de estudiantes regada con mucho vodka. Al día siguiente se despertó con resaca pero sin dolor de cabeza y con el pelo en su sitio. Tenía 18 años y había dado con la tecla de un negocio que también ha hecho rico a su novio de entonces.

Sophie y Felix Haffa ya no son pareja, pero siguen siendo socios de Invisibobble, la empresa con sede en Múnich que fabrica las famosas gomas enrolladas como un cable. Tras vender más de cien millones de coleteros en 70 países Sophie, de madre asturiana y padre danés, ha publicado su experiencia en 100 millones de Hair Ties y un Vodka Tonic (Lid Editorial), un libro escrito con mucho humor donde narra el camino que le ha llevado a ser una empresaria de éxito.

«No ha sido fácil porque no nos tomaban en serio. Éramos unos críos y al final lo de las gomas de pelo es parecido a lo del papel higiénico, es algo necesario pero no es guay», cuenta Sophie a LOC. «El emprendimiento está escrito con letras de oro, parece que es fácil montar una empresa pero no es verdad, el trabajo a veces es una mierda. Por eso he escrito el libro, que pretende inspirar sobre todo a la gente joven».

Acaba de volver a Múnich después de pasar unos días en Madrid con su madre, Itziar Trelles, una asturiana que se marchó de Gijón para descubrir mundo y acabó trabajando en Copenhague. Allí conoció a su marido, Lars Tvede, inversor, asesor financiero y autor de libros de éxito.

Sophie tiene más pinta de nórdica (los genes daneses han debido tirar más) que de española, pero asegura que la tierra de su madre le tira mucho. Aun tiene a su abuela en Asturias y a varios primos. «Me encanta España, vengo siempre que puedo, aunque ir a Gijón desde Alemania para un fin de semana es complicado, por eso solemos ir más a Madrid. Mi novio, además, es madrileño. Mi madre siempre nos ha hablado en español a mi hermana y a mí y no puedo estar más orgullosa de ser medio española«, confiesa.

Creció en Suiza, donde se instalaron sus padres cuando ella nació, y estudió Administración de Empresas en Warwick, Inglaterra, donde le enseñaron que lo máximo en esta vida es ser emprendedor. Pero no de cualquier cosa, claro. «Me aburría mucho en clase. Constantemente te ponen de ejemplo Silicon Valley, las startups tecnológicas y esas cosas. A un compañero de clase le dieron una subvención de 25.000 libras por no sé qué idea de una aplicación que se le ocurrió. Nuestras gomas, claro, les parecían ridículas y nos miraban por encima del hombro«, recuerda.

Sophie y su novio encontraron un fabricante chino que les hizo los primeros coleteros de colores y un año después recibieron un pedido de 20.000 paquetes de gomas de Boots, la cadena de parafarmacias más importante de Gran Bretaña. «Ahí es cuando me di cuenta de que la cosa iba en serio y que igual no tendría que buscar otro trabajo».

Tanto Sophie como Felix tuvieron que luchar contra muchos prejuicios, como su juventud o su pinta de niños ricos y pijos. Mucha gente creía que sus padres estaban detrás del proyecto. «Para nada, ellos nos apoyaron desde el principio pero no pusieron un duro porque tampoco creyeron mucho en que podríamos vivir de esto. Montamos Invisibobble con 4.000 euros que habíamos ahorrado dando clases de esquí en vacaciones y saliendo menos de juerga. Es más o menos lo que venían a costar 1.350 vodka tonics en las fiestas de la universidad. De ahí el nombre del libro», cuenta.

En estos diez años la empresa ha crecido mucho y Sophie y sus tres socios -además de Felix, un hermano y un amigo de ambos- ya tienen también otros productos para el pelo como diademas, cepillos y cremas. Nunca se han planteado vender la empresa ni dar entrada a otros socios, a pesar de las millonarias cifras que manejan. «Nos llevamos muy bien, no queremos meter gente externa porque hacemos lo que nos da la gana. Quiero ser mi propia jefa y nuestro plan es seguir creciendo«. El éxito de las gomas le ha llevado, además, a figurar en la lista Forbes de menores de 30 años más influyentes en Europa.

Las ventas ni siquiera descendieron durante la pandemia. Al revés, vendieron más que nunca porque se dejaron de llevar sueltas las melenas y en casa todo el mundo se hizo la coleta. Estados Unidos es ahora el mercado que quieren explotar y también le hace mucha ilusión España, donde tienen varios puntos de venta pero, asegura, es un país difícil porque no hay grandes cadenas como en Alemania o Inglaterra.

Tras el parón de la pandemia Sophie ha recuperado el ritmo frenético de los vuelos y los aeropuertos, con la maleta llena de coleteros. «Mi madre siempre me dice que tengo que parar un poco, que no me ve el pelo. Ella es lo mejor, siempre está ahí cuando tengo un problema, siempre me ayuda. Bueno, ella y Madrid, donde vuelvo siempre que puedo a comer y a desconectar. Me flipa».

Fuente: elmundo.es (6/11/21) Pixabay.com

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