Un negocio de mucha altura

21596780-globos-de-aire-caliente-contra-el-cielo-azul-festival-internacional-de-globos-de-albuquerque-nuevo-mLa historia del fabricante de globos aerostáticos Ultramagic es casi de cuento. La empresa salió de una aventura personal, inspirada en Cinco semanas en globo,de Julio Verne. Josep Maria Lladó, uno de los propietarios, recuerda que en 1979 dos amigos y él decidieron hacer una expedición a través de África en un globo diseñado y armado por ellos mismos. Un año después volaban desde Tanzania hasta Zaire. Fueron 11 meses de viaje y, al regresar, les empezaron a llover encargos.

Desde entonces, su fábrica de Igualada (Barcelona) no ha parado. Hace dos años abrieron una pequeña sucursal en México, para así estar más cerca de Estados Unidos y Canadá, donde se encuentran sus clientes más importantes. “Al año vendemos un centenar de globos. En el mundo, en ese mismo periodo, se fabrican unos 600”, explica Lladó desde la comodidad de una canastilla fruto de sus creaciones, a unos 200 metros del suelo. Cada julio, la empresa participa en la organización del European Balloon Festival, que este año llegó a su decimoséptima edición y acoge a una cincuentena de equipos llegados de todo el mundo. El cielo azul, con la montaña de Montserrat de fondo, muestra unas treinta bolsas de telas coloridas flotando. “Muchos de los globos que ves los hicimos nosotros”, dice con orgullo Lladó, ingeniero aeronáutico.

La compañía factura cinco millones al año y emplea a 35 personas

La fábrica de Ultramagic, de 3.300 metros cuadrados, emplea a 35 personas. Y cada año factura unos cinco millones de euros. “Exportamos el 80% de nuestra producción”, explica Lladó. Inglaterra, Francia y Japón completan el listado con mayores pedidos al fabricante, además de los ya mencionados. Asia es el mercado hacia el que esperan dirigirse con más decisión en los próximos años. El hermano de Lladó, Carles, es el director comercial de la empresa, y la planta de México está en manos del hijo de uno de los socios.

Los globos se fabrican bajo demanda y su precio oscila entre los 10.000 y los 20.000 euros. El quemador de propano, que también se construye en la fábrica, es lo único que se puede mantener en stock. Los globos pueden llevar desde una hasta una veintena de personas, y la canasta se teje de acuerdo a esa capacidad. “A pesar de toda la tecnología que hay detrás, la elaboración de un globo sigue siendo muy manual”, explica Lladó. Las telas para hacer las velas se importan de Suiza o Alemania. Su tejido está fabricado en nailon con resina de poliuretano y normalmente resiste unas 300 horas de vuelo. Y las formas pueden ir desde la tradicional redonda hasta una botella o la M de una conocida empresa de telefonía móvil. Este último segmento, el corporativo, es el que más se ha resentido a causa de la crisis económica.

Ultramagic también construye globos de competición, más estilizados que los de paseo, e incluso ha montado una división de inflables de aire frío. El boomturístico en sitios como Capadocia, donde las rutas en globo para turistas se han hecho muy populares en los últimos años, también le han dado un empujón a las ventas de la compañía catalana.

Más allá de la fabricación, la empresa invierte en investigación y desarrollo para, por ejemplo, poder fabricar quemadores de propano más eficientes. El año pasado lanzaron un concurso de ideas para desarrollar mejoras en el mundo del globo aerostático. El premio, con tres categorías, estaba dotado con 52.000 euros. Para redondear el negocio, Ultramagic ofrece mantenimiento, así como cursos para pilotar globos.

Fuente: Elpais.com (25/8/13)