28.000 euros de factura tras dejar su coche 9 años en un parking

Inmaculada M. llegó conduciendo su Volvo de color azul al parking subterráneo de la plaza Bisbe Berenguer Palou en el centro de Palma. Un aparcamiento de concesión privada muy concurrido durante todo el año y utilizado por quienes tienen que hacer una visita a los cercanos juzgados de Vía Alemania. Era un 24 de marzo de 2009 y la mujer encontró sitio en una de las mejores plazas. El primer hueco nada más levantarse la barrera de acceso y a un paso de las máquinas de pago, para aparcar sin apenas maniobra. Inmaculada M. estacionó el vehículo, echó el freno de mano, lo cerró y lo dejó ahí durante nueve años hasta acumular una deuda de 28.000 euros.

Fuentes judiciales explican que en 2013 un juez condenó a Inmaculada M. a pagar los casi 28.000 euros que en el momento de la sentencia adeudaba a los propietarios del parking. Sin embargo su incomparecencia reiterada alargó los plazos de notificación de la sentencia y su firmeza. Los denunciantes tuvieron que pedir la ejecución de la deuda e Inmaculada M. fue declarada en rebeldía. Los meses fueron pasando entre trámites para solicitar la adjudicación del vehículo a la concesionaria del aparcamiento, el peritaje del coche y las nuevas notificaciones que continuaron alargándose al no responder la denunciada.

El proceso se dilató hasta 2017 cuando el juzgado adjudicó de forma definitiva el automóvil de Inmaculada M. a la concesionaria del parking y le autorizó a quedarse con el coche, que tras la tasación no cubría ni una pequeña parte de la deuda. A pesar de todo los propietarios concedieron unos meses de gracia a la propietaria por si, tras los primeros embargos, se ponía en contacto con ellos. Como siguió sin dar señales de querer recuperar el coche, en el aparcamiento contrataron una grúa que antes de las fiestas retiró el Volvo azul de la primera planta del parking y lo llevó a un desguace.

El caso de Inmaculada M. no es primero en este aparcamiento. Junto a la denuncia presentada contra la dueña del Volvo azul la empresa presentó otras cuatro por automóviles que llevaban varios meses abandonados, aunque tras las primeras notificaciones los propietarios se pusieron en contacto con la concesionaria. Uno de los vehículos era de una pareja que se había separado y sus dueños se habían confundido sobre la titularidad definitiva del automóvil. En otro de los casos el propietario había fallecido tras dejar el coche aparcado para acudir a un hospital cercano y fueron sus herederos los que se hicieron cargo de retirarlo. En los cuatro casos la empresa gestora del aparcamiento llegó a acuerdos con los propietarios para que abonaran una parte de la deuda y retiraran los automóviles. Con todos menos con Inmaculada M., que nunca regresó al parking a por su Volvo azul.

Fuente: Elpais.es (2/4/18) Pixabay.com