Del sueño europeo al abandono

10406148-bala-n-de-fa-tbol-azul-con-el-mapa-mundial-sobre-ellaDiamantes Negros estremece. La película de Miguel Alcantud, que se estrenó a finales de noviembre, denuncia el tráfico de menores africanos en el fútbol europeo. Un mercadeo trágico que va en aumento. Falsos agentes y escuelas que operan ilegalmente engañan a cientos de niños y a sus familias con la promesa de darles una carrera en un gran club europeo. Pero una vez en Europa, el sueño se diluye. “Los representantes les hacen firmar un contrato. Si cuajan, los pocos, sacan tajada de ellos si algún club les quiere. Pero en cuanto dejan de tener un valor comercial son abandonados”, relata Alcantud.

AS contactó con Foot Solidaire, la ONG francesa que trabaja en la protección de estos jóvenes. Este organismo ha cuantificado la tragedia: nueve de cada diez niños africanos que viajan a Europa con el sueño de ser futbolistas son víctimas del tráfico de menores. Más de 15.000 acaban buscándose la vida en la calle. Francia es el escenario donde más prolifera esta lacra. Según Foot Solidaire, 7.000 niños africanos llegaron allí como posibles fichajes y ahora malviven sin un techo en el que cobijarse.

“África es una selva de donde sacan niños como si fueran animales”, asegura Ronny Van der Meij. Abogado holandés, en 2009 recibió el Premio ISDE-FIA de derecho deportivo por un trabajo sobre la corrupción de los agentes. Él fue una de las fuentes documentales a la que acudió Alcantud para escribir Diamantes Negros: “Hay casos, como el de Obi Mikel, que acaban en final feliz, pero la mayoría no es así. Mikel, captado por el Chelsea, pasó por Sudáfrica y Noruega (estando allí le llevaron a tres niños nigerianos para que no añorara su país y esa inversión no se echara a perder), con trucos administrativos. Al final acabó en la Premier, pero es una gota en el océano. La mayoría acaba en la indigencia”. Es el caso de Effa Steve, de 22 años. Centrocampista en Guinea Ecuatorial, aterrizó en Dijon (Francia) con 15 años y con la promesa de probar en el equipo de la ciudad. “Mi madre vendió la casa para pagar mi viaje”, dijo en The Guardian. Al llegar sufrió una lesión en la rodilla: “Mi visado caducaba a los 30 días y el club dijo que ya no le interesaba. Ahora hago dinero vendiendo falsos bolsos de Prada en Montparnasse y comparto un piso con cuatro personas…”.

Norma. La FIFA, en el artículo 19 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, prohíbe los fichajes de menores de 18 años. Con tres excepciones: si los padres cambian de domicilio por motivos ajenos al fútbol; cuando la transferencia tiene lugar en Europa (entre los 16 y los 18 años), o si la distancia máxima entre el domicilio y club es de 100 kilómetros. Las becas falsas de estudios, contratos de trabajo hechos ilegalmente a menores o falsificaciones de pasaporte son algunas de las herramientas que utilizan estos falsos cazatalentos para evadir la legislación y traficar con proyectos de futbolistas. Los clubes también están involucrados. Con sólo ofrecer un trabajo a los padres burlan el espíritu de la norma. El problema es que según la FIFA, por cada niño que llega a Europa y acaba siendo profesional, hay 20 que fracasan. “La FIFA tiene reglas claras, sin embargo muchos miran hacia otro lado. Intenté hablar con el Madrid y el Barça, pero no me recibieron. Su versión es que no se posicionan”, confiesa Alcantud. “Eso sí, Atlético o Valencia nos apoyan. De hecho, el Valencia es el único que se ha declarado libre de tráfico de menores”.

El 29 de noviembre, día del estreno de la película, la LFP emitió un comunicado mostrando su rechazo al tráfico de menores en el fútbol: “Hace seis meses se decidió crear un Departamento de Integridad que hiciese un seguimiento de cualquier ilegalidad. Historias como la de Diamantes Negros no tienen lugar entre los clubes de la Liga BBVA y la Liga Adelante”. Alcantud se mostró satisfecho: “Hay esperanza para un futuro mejor porque el presente estremece”.

Fuente: As.com (9/12/13)