Estas son las estafas más comunes a las empresas

Lejos del páramo informativo que suele ser, este verano que mansamente va quedando atrás ha ofrecido una inusitada actividad en materia de noticias, con el desafío soberanista catalán y los tristes atentados en Barcelona y Cambrils a la cabeza, pasando por el huracán Irma o los episodios de turismofobia, por citar algunos ejemplos. Uno de los acontecimientos con mayor interés mediático que han planeado durante todo el periodo estival ha sido el conocido como timo de la diarrea.

Realizado en su mayoría por ciudadanos británicos, consiste en que, tras contratar a través de un turoperador de su país un paquete todo incluido a un hotel en las zonas más turísticas de la costa española y disfrutar de su estancia, a su regreso demanda a la empresa por una supuesta intoxicación alimenticia contraída durante su estancia en el hotel. La empresa se ve obligada a pagar la indemnización, que suele ser la devolución del coste del paquete contratado. Tan sólo en el último año se han incrementado un 700% este tipo de reclamaciones. El propio Gobierno británico ha expresado su preocupación por este fenómeno fraudulento en auge.

No es país para estómagos sensibles

A principios de septiembre, la Guardia Civil desarticuló una organización formada por siete personas dedicada a realizar este tipo de estafa. La organización se dedicaba a captar turistas británicos para que presentaran en su país de origen las reclamaciones falsas. Los investigadores de la Guardia Civil calculan que la estafa puede ascender a más de 60 millones de euros en toda España en tres años.

El entramado, capitaneado por una empresaria británica del ocio nocturno de Calvià, captaba a los clientes de los hoteles a través de propaganda que ofrecía la gestión de las reclamaciones falsas abordándolos en las inmediaciones de los complejos hoteleros.

Este caso demuestra que el objetivo de los timadores y estafadores no tiene por qué ser los ilusos ciudadanos de a pie. Las empresas no están exentas de sufrir todo tipo de fraudes. La misma semana en que se desarticuló la organización especializada en el timo de la diarrea, la Policía Nacional desmontaba el entramado de una organización criminal especializada en la estafa del CEO, deteniendo en la región de Murcia a siete de sus presuntos miembros.

Cuando el timador se convierte en jefe

Tipificado como delito informático, los delincuentes suplantaban la identidad del jefe de una empresa en numerosos correos electrónicos, haciendo creer al contable o persona con responsabilidad financiera de la compañía la necesidad urgente de realizar una transferencia a una cuenta bancaria determinada. Formado por ciudadanos nigerianos y españoles, la policía estima que los movimientos fraudulentos de capitales de esta organización, que también realizaba otras modalidades de estafa tecnológica, supera los 12 millones de euros.

A los datos de la compañía se puede acceder mediante phishing, es decir, utilizando software malicioso, normalmente a través de la cuenta de correo, para suplantar la identidad del directivo. Una vez dentro del terminal, el delincuente busca acuerdos comerciales con otros proveedores para que, en un momento de la transacción, se solicite el pago en otra cuenta que es la del propio delincuente.Otra modalidad incide en un trabajo de investigación a través de las fuentes abiertas (internet, LinkedIn), mandando un correo en un momento determinado para suplantar la identidad del departamento de compras.

Este tipo de delitos precisa de una estructura organizativa muy sofisticada que incluye una importante red de mulas que mueven rápidamente el dinero estafado. El fraude en suplantación de identidad del CEO más grande del que se tiene constancia en España alcanzó los 600.000 euros, según la Policía Nacional.

‘Nazarenos’ que se esfuman sin dejar rastro

El nazareno es otra de las estafas tradicionales que sufren las compañías. Aunque existen varias modalidades de este delito, la más común es la creación de una empresa ficticia por parte del timador, incluyendo documentación (falsa o legal) y el alquiler de un local como supuesta oficina. Según la Guardia Civil, este tipo de organizaciones suele estar compuesta por individuos experimentados y con conocimiento perfecto del mercado. El objetivo es contactar con posibles proveedores, ganar su confianza mediante el contrato de varios suministros y la solicitud de un último pedido importante tras el cual se esfuman con la mercancía para revenderla en el mercado.

El pasado julio, la Policía Nacional hizo caer a un grupo criminal que, mediante el timo del nazareno, se dedicaba a realizar pedidos de mercancías, principalmente carnes, bebidas y pescado sin pagar a sus proveedores y que luego vendían a precios muy competitivos en Gran Canaria. El fraude, que se realizó desde 2014,llegó a alcanzar el medio millón de euros, afectando a proveedores de 18 provincias a través de ocho empresas falsas que pagaban a través de cheques sin fondo. Las empresas víctimas elegidas tenían siempre seguros contratados que cubrían la operación en caso de impago, por lo que fueron principalmente las aseguradoras las afectadas.

De hecho, el sector asegurador es probablemente el más expuesto a sufrir todo tipo de fraudes. A la patronal de las aseguradoras, Unespa, le gusta recalcar que en ellas se reúnen clientes para asumir juntos un determinado riesgo, denominada siniestralidad. «Si alguien finge un siniestro, lo que hace es defraudar a los demás asegurados», comentan desde Unespa. Y remarcan: «El fraude al seguro no es picaresca, sino un delito de estafa».

Profesionales, reincidentes y oportunistas

El sector asegurador divide a los defraudadores en tres perfiles: el profesional, los reincidentes y los oportunistas. Los primeros son «bandas organizadas que simulan un accidente de automóvil. Se necesitan varios compinches, como son el conductor, la víctima y un posible testigo», explican desde Unespa. A principios de año, la Policía Nacional detuvo a 144 personas de una presunta red que defraudó hasta 1,5 millones de euros a compañías aseguradoras con hasta 330 falsos siniestros. «Los reincidentes son los que en un momento dado defraudaron al seguro, les salió bien y repiten la jugada, mientras que los oportunistas son los que forzados por las circunstancias, por ejemplo un robo o un accidente real, intentan sacar más tajada de la que deberían», añaden.

El fraude anual detectado por las aseguradoras puede llegar a estar en torno a los 450 millones de euros. Los seguros de automóvil son los que experimentan un mayor índice de fraudes, al ser los más extendidos y conocidos. De ellos, el más común es el de responsabilidad civil por lesiones en auto. Seis de cada 100 partes de este tipo declarados en 2016 fueron, según Unespa, fraudulentos.

Que el seguro me pague el móvil

Otro de los fenómenos fraudulentos en auge desde 2010 son las denuncias falsas en el seguro de hogar por pequeños importes, de menos de 500 euros. «Se realizan sobre todo cuando a alguien le han robado el smartphone. Denuncia a la policía el robo de su casa para incorporar la sustracción del móvil», comentan fuentes de Unespa. Desde la patronal aseguran que la investigación del fraude compensa. Por cada euro que se invierte en investigar un siniestro puede suponer un ahorro del pago de 35 euros de un siniestro fraudulento.

La clonación de tarjetas de crédito mediante la técnica de skimming es uno de los principales quebraderos de cabeza de los bancos, otras víctimas recurrentes de fraudes. Dos de las operaciones policiales más importantes en este sentido en lo que va de año hicieron caer dos organizaciones que habían estafado un total de 7,5 millones de euros mediante esta técnica. Según datos del Banco de España, en 2016 se registraron fraudes con tarjetas de crédito por un importe de 56 millones de euros. Estos fraudes afectan al 0,02% de las tarjetas emitidas en España.

‘Devoluciones’ en caliente

Otra técnica que perjudica a la banca es la que se conoce como fraude por devoluciones. Consiste en que los delincuentes contratan con una entidad bancaria la adquisición de un Terminal de Punto de Venta (TPV) con el que pasar tarjetas simulando la venta de un producto. Cuando el dinero pasa a la cuenta asociada al TPV, los delincuentes realizan el reintegro en metálico del dinero que hay en dicha cuenta. Una vez se queda sin saldo la cuenta del TPV, los estafadores efectúan la devolución de la compra, generando un saldo negativo en dicha cuenta, la cancelación del pago y un dinero en efectivo del importe que se ha devuelto.

El auge de las plataformas de consulta y valoración de negocios de restauración están generando prácticas que se mueven, según la Federación Española de Hostelería (FEHR), a medio camino entre la estafa y la extorsión pura y dura.

Extorsión a través de malos comentarios

«Hemos recibido denuncias de fenómenos de malas valoraciones de un negocio que rozan lo delictivo. Se pone una valoración negativa en estas plataformas y se solicita una contraprestación económica. Se trata de casos aislados, pero se debe abordar de forma seria», comenta Emilio Gallego, secretario general de FEHR, quien apunta a la responsabilidad de estos sitios web para que tomen cartas en el asunto. «Se deberían incorporar criterios de validación de comentarios o pruebas de lo que ha ocurrido a través de imágenes», concluye Gallego.

Fuente: Elmundo.es (21/9/17) Pixabay.com