La idea que las lavanderías odiarán como los taxis a Uber: los ‘riders’ de la colada

Estos tres ingenieros coincidieron trabajando juntos en una empresa de telecomunicaciones de Vizcaya. La pandemia ha sido como en otros tantos casos lo que les empujó a montárselo por su cuenta. «Nos planteamos eso de si queremos estar toda la vida para otros o tomar riesgo y poner en marcha nuestro propio proyecto«, comenta. «Elegimos lo segundo y recaudamos dinero de amigos y familiares para ponerlo en marcha. Llevamos unos meses en funcionamiento, pero hemos pasado un año estudiando el mercado y desarrollando la ‘app'».

¿Quién no se ha llevado un disgusto cuando, llegando a casa tras una larga jornada de trabajo, se ha dado cuenta de que tiene que ponerse a lavar? ¿Quién no ha sentido alguna vez que las tareas domésticas le desbordan y no le dejan tiempo entre ir y volver a la oficina para tener ocio entre semana? Eso, el cansancio y el ‘peñazo’ de poner lavadoras, es lo que les impulsó a trabajar en la idea. «Si lo piensas, ya puedes pedir lo que sea a casa a un precio asequible, pero opciones para quitarte el tema de la ropa apenas hay», argumenta Salazar. «Hay gente que mete alguien en casa para eso, pero no todo quiere o encuentra una persona de confianza». Uno puede pensar que esto es un servicio pensado para un público joven, pero el cofundador de Colada App explica que «les ha llamado la atención» que parte de los usuarios son mayores de lo que podían esperar en un primer momento.

El precio de que te hagan la colada

El servicio funciona como otras tantas apps de intermediación. El usuario, al registrarse, tiene la posibilidad de usar filtros para dar con el ‘servicio’ que mejor se ajuste a tus necesidades. Ahora mismo tienen 6 ‘coladers’ activos en Bilbao, además de ellos tres, que también están dados de alta. Por ejemplo, al escoger la opción de tenerla en 24 horas, solo sale un perfil disponible. Según aumentamos hasta 48 y 72 horas, la oferta crece en paralelo. También puedes indicar el tamaño de la colada, para que en caso de que sea muy grande solo se visualice aquellos con lavadora grande.

Escogemos uno de los perfiles. Lavar, secar y planchar son 9,75 euros. Añadimos la plancha, así que la factura se eleva 6 euros. Y, por supuesto, que nos la traigan a casa, que si no tengo tiempo para andar poniendo lavadoras, tampoco tengo para ir con el saco de la ropa sucia por media ciudad. El ticket final es de poco más de 18 euros.

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Capturas de la aplicación. (M. M. C)

«Nosotros no imponemos un mínimo o un máximo de precios. Para fijarlos tienen total libertad. Nosotros como plataforma de intermediación, nos llevamos siempre un porcentaje de comisión», explican desde la ‘startup’, que prefieren no revelar la cuantía exacta por estrategia empresarial. «Es siempre el mismo, para todos. Y no se les cobra nada más a los ‘coladers'». De momento, agrega, están centrados en personas particulares y no empresas. «Estamos en fase de expansión por esa vía, pero no nos cerramos puertas. Puede ser una forma buena para el día de mañana para que una tintorería de barrio digitalice su negocio».

Estos negocios de poner en contacto a diferentes particulares para contratar servicios (que pueden ser alojamientos o coladas, por citar algunos) que hasta ahora los ofrecían otras empresas, suelen ponerse rápidamente bajo la lupa, asuntos como competencia desleal o el uso de falsos autónomos. El tema ha llegado a redes sociales como Twitter y ha generado algo de revuelo. «Me pregunto si en dos años veremos una ley colader», comentaba uno de los usuarios.

«Tienen libertad total. Como decía en el coste del servicio, pero también en los horarios o la gestión de los clientes. Si quieren rechazar el trabajo, son completamente libres y no hay penalizaciones por eso».

¿Qué hace falta para darse de alta como ‘colader’? Pues básicamente, una lavadora y tener suficiente espacio para tender la ropa. El proceso es muy sencillo. Hay que rellenar un formulario y aportar un documento identificativo como el DNI. Antes de empezar a ofrecer el servicio, la empresa realiza una breve entrevista por teléfono. Y para vigilar que se cumple el servicio y demás, la condición de ‘colader’ en una primera fase es ‘temporal’. Vamos, que uno se da de alta y primero está en periodo de prueba. «No les exigimos ser autónomos de momento. Eso es decisión de cada uno, porque igual lo quiere como un pequeño complemento salarial que se puede tributar de otra manera».

Fuente: elconfidencial.com (29/8/21) pixabay.com

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