Los bancos pagan un millón por el fraude de las pensiones de los muertos

Las entidades bancarias han abonado ya un millón de euros del gran fraude en el cobro de pensiones descubierto por la Policía. Según los datos ofrecidos por Interior, se calcula en casi dos millones de euros el dinero cobrado indebidamente, y «tan sólo» se han revisado algo más de 25 casos. Es decir, no se descarta que puedan surgir muchos otros.

Los bancos han sido sancionados, y en la mayoría de los casos ya han pagado, por su responsabilidad en la vigilancia de estos cobros. El fraude consistía básicamente en que familiares de pensionistas fallecidos seguían durante años cobrando esas pensiones. Y el papel de los bancos es llamar al pensionista o hacer unas comprobaciones rutinarias cada año para saber que éste sigue vivo.

Si se descubren casos como los destapados ahora por la Sección de Investigación de la Seguridad Social de la Policía Nacional, se entiende que los bancos no han hecho bien ese trabajo. Así pues, se les sanciona con la devolución de los últimos cuatro años de pensiones que no debieron cobrarse. En esta operación se ha recuperado casi un millón de euros de los dos defraudados.

A veces no es fácil reconocer estos casos, porque algunos llevaban produciéndose más de 30 años y nadie, aparentemente, había reparado en ello. Algunas veces no hubo malicia por parte de la familia del muerto, simplemente el dinero siguió entrando a una cuenta que nunca se cerró y se dejó ahí, por lo que no ha habido delito.

Pero entre los casos analizados, 19 personas han terminado detenidas por ser manifiesta su voluntad de defraudar, para lo que han recurrido a la picaresca más ingeniosa. Por ejemplo, una mujer se hacía pasar por su madre fallecida cuando iba al banco, e incluso cuando los investigadores de la Policía Nacional la llamaron para tomarle declaración ella les dijo que la mujer seguía viva…

Explicaciones peregrinas

Otra detenida, cuya madre llevaba muerta unos 20 años, le dijo a los agentes que su madre había fallecido en 2016 en otro país, y para demostrarlo les entregó un certificado de defunción extranjero falso. Fue detenida por fraude a la Seguridad Social y además por falsedad documental.

El caso más longevo es el de una madrileña que cobró la pensión de su madre durante 31 años, que defraudó 173.000 euros desde 1985. Y la explicación más peregrina fue la de una mujer que manifestó a los policías que seguía haciendo uso de la pensión de su madre porque «aún no había asumido su fallecimiento»,relatan los agentes. Otras justificaciones eran la de la compensación por haber estado cuidando al pensionista hasta su fallecimiento, o la de que «la vida está muy mal».

Así se han descubierto hasta 27 casos en las provincias de Alicante, Almería, Cantabria, Córdoba, Las Palmas, Lérida, Lugo, Madrid, Málaga, Pontevedra y Valencia. Esta peculiar operación policial se ha llamado «Libitina», que era la diosa romana encargada de los muertos y los entierros, y de velar por las obligaciones de los vivos con los fallecidos.

Un engaño que proviene de cuando no se cruzaban datos

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