Miles de candidatos, una vacante

Las empresas reciben un número desorbitado de solicitudes de empleo, lo que hace que en ocasiones exijan a los aspirantes  requisitos excesivos para el puesto ofertado

El pasado mes de julio la multinacional de mobiliario y decoración Ikea anunciaba que había recibido la increíble cifra de 55.250 currículums para cubrir las 380 plazas de la nueva tienda que próximamente abrirá en Sabadell. No es un caso aislado, ya que las empresas que aún están en condiciones de contratar reciben cientos, o incluso miles, de solicitudes para cubrir las escasas plazas que se ofertan.

Así, en un caso similar al de la empresa de origen sueco, la multinacional irlandesa de moda Primark ha recibido esta semana más de 4.000 currículums de candidatos para cubrir los cien puestos de trabajo que generará la tienda que va a inaugurar en La Morea (Navarra); mientras que la compañía francesa de productos de bricolaje Leroy Merlin, recibía 6.000 solicitudes para 120 puestos de trabajo en Córdoba.

La situación no es mejor en un sector público en el que la mayoría de oposiciones han sido congeladas «sine-die», y en las que en las pocas aún abiertas existe una desmesurada sobredemanda. Y para muestra, un botón: el año pasado, casi 40.000 candidatos lucharon a brazo partido para conseguir una de las 153 plazas que ofertaba la Policía Nacional.

El país de la sobrecualificación

Por ello, ante la sobreabundancia de candidatos en un país con una tasa de paro del 26,63% (datos de la Encuesta de Población Activa) los requisitos que solicitan las empresas se han endurecido notablemente, hasta el punto de que rara es la oferta que no pide experiencia mínima o idiomas.

Sin embargo, también se está produciendo una sobreexigencia de cualificación en muchas ofertas de empleo. En este sentido, no es difícil encontrar anuncios que exigen un título universitario para trabajar, por ejemplo, como cajero de supermercado o mozo de almacén. Los datos lo demuestran: según Eurostat, España es el país de la Unión Europea con más sobrecualificación laboral, ya que el 31% de los trabajadores españoles, de edades comprendidas entre los 25 y los 54 años, tiene un nivel de formación, universitario, que supera el adecuado para su puesto de trabajo, lo que sobrepasa ampliamente la media comunitaria, del 19%.

No obstante, a juicio de los expertos no conviene, a la hora de buscar trabajo, ocultar dicha sobrecualificación. «Si no se descubre durante la entrevista, se sabrá en el corto o medio plazo y eso puede hacer perder la confianza por parte de la empresa», explica en ABC Nuria Esparza , directora de Servicio de Adecco. «Lo que sí, es muy aconsejable, es adaptar nuestro curriculum resaltando aquellos aspectos de nuestra vida académica o profesional que pueden ser valorados en la nueva oferta de trabajo».

Fuente: ABC.es (20/8/12)