Por qué un inversor llega a pagar por prestar su dinero

inversorUna situación que hasta cierto punto puede resultar irracional para la teoría económica estuvo cerca de ocurrir en España ayer: que los inversores presten dinero al Tesoro a tipos de interés negativos. Esto es, cuando recuperasen su capital, no recibirían el cien por cien, sino un pellizco menos.

¿Qué puede llevar a un ahorrador a aceptar esta situación? En primer lugar es fundamental distinguir entre términos reales y nominales, esto es, contando o sin contar el impacto de la inflación que, en definitiva, modifica el poder adquisitivo del dinero. Una situación de caída de precios provoca que la rentabilidad de una inversión con retornos nominales negativos pueda resultar positiva en términos reales.

Escenario que puede ocurrir actualmente en España, ya que el indicador de los precios, el IPC, está en tasas negativas y podría seguir así en las próximas fechas. Mañana se publica el dato adelantado de agosto y el consenso de mercado recogido por Bloomberg espera un descenso del 0,6% interanual.

Otro motivo que lleva a los inversores a aceptar intereses negativos por su dinero es que luego pretendan vender ese activo en el mercado secundario y ganar con su revalorización. En renta fija, la rentabilidad sigue el camino opuesto a los precios: cuando una letra o un bono reduce su rentabilidad, sube su precio y viceversa. En el caso de que los compradores crean que los precios van a seguir subiendo, comprarán, aunque sea a tipos de interés negativos. Esta situación también es susceptible de ocurrir en España: ayer mismo el Tesoro emitió letras a 3 meses con un interés del 0,032%. Muchos inversores esperarán a que las rentabilidades caigan más (suban los precios) para vender la deuda en el secundario y ganar con la diferencia.

En épocas de crisis financiera en las que el dinero líquido es un bien muy preciado, los inversores buscan prestatarios fiables para colocar sus ahorros y así asegurarse de que van a recuperarlo al vencimiento. En estas situaciones han llegado incluso a pagar por poner su dinero en manos solventes, como ocurrió con la deuda alemana en la crisis de 2012.

Fuente: Eleconomista.es (26/8/14)