¿Qué oculta la publicidad de las hipotecas?

viviendaEn los carteles publicitarios de hipotecas que podemos encontrar en cualquier banco abundan reclamos como fotos de casas de ensueño –generalmente áticos-, diferenciales en caracteres enormes y todo tipo de facilidades. Pero la realidad esconde una letra pequeña que en muchos casos oculta comisiones, vinculaciones con tarjetas o seguros e incluso la obligación de hacer aportaciones a un plan de pensiones, tal y como desvela el responsable de idealista hipotecas, Juan Villén.

“La publicidad es un buen reclamo porque suele hacer hincapié en aquellos puntos en los que son fuertes e interesan a la gente como son un buen diferencial o la carencia de comisión de apertura, pero esta publicidad debe ser un punto de partida, no un fin para lanzarse a por ella”, asegura Juan.

En este sentido, aconseja interesarse por las ofertas publicitadas, analizarlas con calma y compararlas con las de otras entidades, incluso con las entidades que no hagan publicidad y ofrezcan hipotecas solo por internet. “Hay que comparar cuantas más mejor y en todos los aspectos: tipos de interés en el primer año, comisiones obligatorias o cargos por cancelación anticipada”.

¿Qué son las vinculaciones?

Entre los principales conceptos que un banco intentará “ocultar” en su publicidad se encuentran las vinculaciones, al ser un tema “complejo” que cuesta explicarle a un cliente y supone una de las principales fuentes de ingresos de los bancos. Para el responsable de idealista hipotecas el objetivo de los bancos es siempre “sacarle la máxima rentabilidad desde el principio a los clientes”, algo que se logra con las vinculaciones adscritas en las hipotecas, muchas de ellas con condiciones exageradas.

Las vinculaciones son cláusulas que vienen de la mano de muchas hipotecas y cuyo objetivo es el de lograr clientes fieles y rentables para la entidad que da la hipoteca. Ganar dinero con estos productos les compensa en muchos casos las reducciones que ofrecen en los préstamos, algo que les permite ajustar mucho los precios. En realidad el cliente acaba pagando en otros conceptos los ‘beneficios extraordinarios’ que parece ofrecer un banco. «Otro punto fundamental es saber también qué nos puede pasar en el caso de que en algún momento no podamos cumplir las obligaciones en las hipotecas», apunta Juan.

Las vinculaciones más normales son las de domiciliar tres recibos de casa (electricidad, gas o telefonía) y una nómina o una pensión (algunas exigen que los ingresos mensuales sean superiores a los 2.500 euros). En otras ocasiones los préstamos condicionan el contrato a la firma de un seguro de hogar o de vida, mientras que en casos más exigentes vinculan la hipoteca al uso de tarjetas de crédito, aportaciones a fondos de inversión o planes de pensiones, fórmulas que aportan mucha rentabilidad a la entidad.

“Si al cliente le dicen que por contratar una hipoteca tienes que hacer aportaciones a planes de pensiones o gastos mínimos en una tarjeta de crédito o contratar un seguro del que no sabes cuál va a ser su cotización, saben que lo tienen complicado. son las cuestiones que un banco nunca te contará en la publicidad”, añade Juan.

No obstante, avisa de que precisamente son estos temas los que hay siempre que preguntar cuando pides información sobre una hipoteca: “hay que tener todo por escrito y exigir un plan que no sea genérico, sino acorde a tus necesidades, tanto el tipo de interés como la cuota mensual o la cotización del seguro para el tipo de piso que te quieres comprar”.

Además, al leer la letra pequeña de una publicidad de una hipoteca podemos encontrar otro escollo, el lenguaje técnico: “hay bancos que utilizan el lenguaje para ocultar las condiciones reales de una hipoteca como pasa con los diferenciales de la hipoteca: a veces hablan del tipo de interés del primer año y esconden una comisión de apertura”.

De este modo, puede darse un caso en el que el banco anuncie un diferencial atractivo del 2%, al que hay que sumarle el euribor, que se encuentra aproximadamente al 0,6%, con lo que la hipoteca nos sale al 2,6%. Pero lo normal es que el primer año se cobre un tipo de interés mayor, cercano al 2,95%. un 0,35% de más, que no es sino una especie de comisión de apertura oculta.

“Aunque el Banco de España tiene que aprobar toda la publicidad de los bancos, y aunque las entidades se esfuerzan en ser todo lo transparentes que pueden, al final es una cuestión de formación financiera”, con lo que desde idealista hipotecas, lo que se aconseja es siempre “dejarse asesorar por profesionales y que la gente no dé nada por sentado”. Así será más complicado que nos cuelen cláusulas de las que luego podemos arrepentirnos.

Fuente: Idealista.com (12/6/14)

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