¿Qué son las plusvalías y cómo se modificará su fiscalidad?

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, anunció ayer en el Congreso de los Diputados que el Gobierno presentará una reforma para corregir el actual modelo de tributación de las plusvalías.

 

Las plusvalías son los rendimientos ligados a la venta de un activo, ya sea un inmueble, la acción de una empresa cotizada en Bolsa, la participación en un fondo de inversión…. O lo que es lo mismo, la plusvalía es la diferencia entre el valor al que se compró dicho activo y el precio al que se vende.

Evolución de su tributación

Tradicionalmente las plusvalías habían tributado en función de la variable tiempo, es decir del plazo en el que se habían generado. Incluso hubo una época, con los gobiernos socialistas de Felipe González, en el que si pasaban un número de años, en función del tipo de activos, no se pagaba nada. En el caso de las viviendas, si se vendían después de 20 años, no se pagaba nada por los rendimientos obtenidos, aunque fueran muy elevados.

Fue el Gobierno de José María Aznar quien cambió este régimen. Entonces también se argumentó que era injusto que se ganaran millones de pesetas de la época sin pagar nada. En ese momento, a finales de los 90, ya con el actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el equipo económico del Gobierno, como secretario de Estado de Economía, se fijó que todas las plusvalías pagaran.

En la reforma del IRPF de 1998 se distinguió entre las generadas a corto plazo, en menos de un año, que tributaban igual que las rentas del trabajo, a la escala general del impuesto, y cuyo tipo podía llegar hasta el 53% en el caso de rentas altas, mientras los rendimientos generados a más de un año pagaban a un tipo fijo del 18%.

Ya en la segunda legislatura del PP, con Montoro ya de ministro de Hacienda, se hizo una reforma por la que se reducía al 15% la tributación de las plusvalías generadas en más de un año.

Uno de estos dos modelos podrían ser los que ahora se recuperaran para castigar a esos «especuladores»

Fue el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y en concreto el que luego fuera gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien fijó un tipo único para todo el ahorro, independientemente de si se trabaja de los intereses de una cuenta corriente, los rendimientos de unas letras del Tesoro o las ganancias obtenidas por la venta de activos. Inicialmente se fijó un tipo del 18%, que no tenía en cuenta el tiempo en el que se había generado la plusvalía o se habían mantenido los ahorros.

Más tarde, el Ejecutivo socialista modificó este gravamen e intentó incluirle unos estándares de progresividad, presionado por la crisis y la necesidad de llenar las arcas públicas. Se trataba, además, de evitar las fuertes críticas que habían acusado al Ejecutivo de cargar todos los sacrificios sobre las clases medias, a las que había subido el IVA.

La diferenciación se realizó en función de la cuantía de las ganancias patrimoniales, pero seguía sin tener en cuenta el tiempo en el que estas se habían logrado.

De esta manera no exisitía diferencia entre los rendimientos obtenidos en una semana invirtiendo en el mercado bursátil y entre los rendimientos que a una familia media podría generarle la venta de un inmueble.

De este modo, ya en 2010, se fijaron varios tipos para la tributación del ahorro, en función de la cuantía de rendimientos obtenidos. En concreto se pagaba el 19% para plusvalías inferiores a 6.000 euros y el 21% para cuantías superiores a esta cantidad.

Esta misma línea l Gobierno de Mariano Rajoy ya realizó una modifiación en los márgenes de las plusvalías, pero continuó sin tener en cuenta el espacio temporal de su obtención. Desde el 1 de enero de 2012 los rendimientos del capital tributan al 21% hasta 6.000 euros, al 25% hasta 24.000 y al 27% si es a partir de 24.000 euros. Se busca así «luchar contra la especulación» en las operaciones de compraventa en el mismo día.

Objetivo de la reforma

En su anuncio ayer en el Congreso, Montoro calificó la situación actual como «una injusticia», alegando que «lo que se gana en Bolsa en una mañana tributa a tipo único, y un trabajador a un gravamen progresivo».

En teoría, una reforma de este tipo trata de penalizar los rendimientos del capital generados en el corto plazo, propios de la especulación financiera. Además, pretende diferenciar entre quien acude a los mercados como forma de ahorro y quien lo hace con fines especulativos.

Fuente: ABC.es (23/7/12)