Un tarraconense crea un medidor de frenado más seguro y eficiente

Una empresa de Tarragona está detrás del diseño de un pionero sistema para mejorar la eficacia y la eficiencia del sistema de frenado en el transporte público. En septiembre registraron la patente y está previsto que en tres o cuatro meses salga al mercado un aparato que ya ha despertado el interés de grandes multinacionales aéreas y ferroviarias.

El ingeniero en telecomunicaciones y electrónica Javier García es el director del proyecto. Tras más de una década haciendo proyectos de ingeniería comprobó que, a pleno siglo XXI, las compañías que hacen mantenimiento de trenes aún utilizan el pie de rey para medir el desgaste producido en los discos de freno de los convoyes. Una tarea que algunos técnicos de mantenimiento hacen a ojo o de forma automática cada X kilómetros.

El sistema que ha inventado Javier García aporta precisión y facilidad de manejo en un procedimiento del que dependen vidas humanas. El medidor tiene forma de caja que se sujeta por imanes a la superficie metálica de los discos de freno. En su interior tiene un láser con una haz de luz roja y un milímetro de grosor que recorre la superficie de manera lineal, midiendo mediante triangulación con precisión micras de rugosidad del disco. Para evitar problemas de cables, y dado que los análisis se hacen fuera del taller, esta caja –que tiene un mango de sujeción para facilitar su manejo– incorpora en su interior las baterías.

Los datos que recoge este aparato son enviados mediante sistema inalámbrico bluetooth a un dispositivo externo, como puede ser una tablet. Ésta está dotada con un software a partir del cual se da el orden de iniciar la lectura, y que permite comprobar en el momento los datos que está tomando la máquina.

Javier García destaca que el aparato proporciona una radiografía completa del estado de los discos de freno. Y, no solo en lo que se refiere al estado de la rugosidad, sino también sobre si el desgaste es regular o si las pastillas aprietan uniformemente.

Cuando hace más de una año que este ingeniero realizó las primeras pruebas de lectura, lo intentó con una aguja. Sin embargo, comprobó que el grosor podía alterar los resultados. Por ello, se decantó por un sistema que utiliza el láser y que «garantiza no perder precisión».

Cuando el proyecto aún estaba sobre papel, Javier García se unió junto a Xavier Ferrando y Daniel Marín para constituir la compañía Tecnopraim. Inicialmente aportaron un capital de 3.000 euros. Una suma a la que hay que añadir otros 200.000 euros de inversión para empezar a diseñar el aparato.

En estos momentos, Tecnopraim está gestionando las certificaciones de homologación de la Comisión Europea, Estados Unidos y Rusia. Paralelamente se han iniciado los primeros contactos con empresas del sector ferroviario y aéreo que puedan estar interesadas en el sistema. Iberia y Volotea ya están al corriente de este pionero sistema. También ha sido presentado a los responsables de Applus Idiada. Aunque, en un primer momento, no se contempla el sector de la automoción como el target objetivo. «A lo mejor en un futuro, pero normalmente los discos de freno duran unos 100.000 kilómetros y en un viaje circulan de cuatro a cinco personas como mucho. Por contra, un autobús, por ejemplo, transporta unas sesenta ciudadanos, y puede que el vehículo esté circulando las 24 horas. El desgaste es infinitamente superior, así como también el riesgo y la necesidad de unos frenos en condiciones y más seguros», apunta el director general de la compañía, Xavier Ferrando.

Impacto internacional En esta lista de contactos que ya ha realizado la compañía también está el Gobierno de Venezuela, que se ha interesado en el sistema de cara a realizar el mantenimiento del metro de Caracas. «El sector es muy amplio. Imagine que cada estación de tren tenga como mínimo dos aparatos, tan solo ligando el contacto de un gran operador, como puede ser Renfe en España, la demanda sería increíble», describe Xavier Ferrando.

Y, los contactos para que el Gobierno español conozca el sistema, ya se han iniciado. Recientemente, los socios de Tecnopraim se reunieron con unos representantes del ministerio de Industria, y éste se mostró predispuesto a hacer de enlace con la máxima institución titular de las obras públicas en el Estado.

Xavier Ferrando explica que la compañía se está planteando la posibilidad de abrir la dirección comercial a partir de la contratación de una segunda compañía. Una decisión que les permitirá empezar a llamar las puertas de futuribles compradores no solo nacionales, sino de los principales países en vía de desarrollo en los que se están llevando a cabo importantes proyectos de infraestructuras. «La idea es que nosotros nos hagamos cargo de la fabricación y ellos de la distribución», explica Ferrando. Una producción que, en principio, se hará desde Tarragona.

Cuando aún no ha empezado su comercialización, el coste de la máquina se ha fijado entre los 10.000 y los 12.000 euros.

El desarrollo y comercialización de este aparato se hace de forma paralela a la actividad de consultoría en ingeniería.

Fuente: Diaridetarragona.com (18/1/14)