Así se fraguó el «jaque mate» a Luís del Rivero en Sacyr (ver tablero)

 1. Antecedentes

Sacyr entró en el capital de Repsol con un 20% en 2006, tras una inversión de más de 6.000 millones de los que más de 5.000 millones eran créditos. En su día, Antonio Brufau, presidente de Repsol, dio la bienvenida a Sacyr, que se convertía en primer accionista de la petrolera, por encima de La Caixa. Pemex es accionista de Repsol desde que este grupo salió a bolsa, a finales de los años ochenta del pasado siglo. Siempre ha estado en el consejo. Hace dos años, empezaron los problemas de Sacyr con la dirección de Repsol cuando Brufau, alegando que la petrolera estaba sufriendo las consecuencias de la crisis económica, decidió recortar dividendos, con los que Sacyr pagaba el crédito.

2. El primer movimiento

El pasado 29 de agosto, Sacyr y Pemex anunciaron un pacto de sindicación para controlar hasta casi el 30% de Repsol. Inmediatamente, Brufau se pone en contra. El argumento es que los dos grupos intentaban eludir una opa. Brufau también temía que le quisieran arrebatar su puesto. Una de las reivindicaciones de Sacyr-Pemex era que se nombrara un consejero delegado en Repsol.

3. La partida

A partir del 29 de agosto, se desencadenan varios frentes de conflicto. Por un lado, Repsol activa todo tipo de mecanismos para plantar cara al pacto Pemex-Sacyr. Por otro, también se abre otra guerra interna en Sacyr, donde se van formando dos bloques: a un lado, Luis del Rivero, el presidente, que defiende el pacto con Pemex a toda costa, y, al otro, el tándem de los accionistas Demetrio Carceller y Juan Abelló, que alegan que quieren la paz con Repsol y empiezan a lanzar el mensaje de que Sacyr podría desinvertir parte de Repsol para refinanciar mejor el megacrédito contraído en 2006.

4. El tablero

La partida se va llenando de jugadas tácticas donde lo que se dirime no solo es el poder en Repsol sino también en Sacyr. El 28 de septiembre, Repsol celebra consejo. Antes, Carceller y Abelló reclaman un consejo extraordinario en Sacyr para que se les informe mejor sobre el pacto con Pemex. Las cajas de ahorros presentes en el capital de Sacyr empiezan a ponerse del lado de Carceller y Abelló. La guerra dentro de Sacyr ya está plenamente abierta. El día clave del 28 de septiembre, el consejo de Repsol aprueba varias medidas contra el pacto Pemex-Sacyr, incluida la de expulsarles del consejo por conflicto de interés. La Caixa, que tiene el 12% de Repsol, y hasta ese momento no se había pronunciado, respalda a Brufau. Abelló, que está en el consejo de Repsol por Sacyr, se ausenta y deja solo a Del Rivero.

5. El cronómetro

La guerra Sacyr-Pemex-Repsol ha sido una lucha contra el reloj. Hay dos fechas clave que marcaban la carrera. Una, el 20 de noviembre, con las elecciones generales. Y otra el 21 de diciembre, cuando vencen los créditos de Sacyr. Para Del Rivero, era esencial sacar adelante sacar el pacto Pemex-Sacyr antes del cambio de Gobierno (táctica de hechos consumados). Para Repsol, era imprescindible dilatar la batalla para esperar la simpatía del nuevo Ejecutivo del PP.

6. Los espectadores

Los que más han disfrutado del espectáculo, a parte de los medios de comunicación, han sido los inversores. Desde el 29 de agosto, hasta el 21 de octubre, tanto Repsol como Sacyr se han revalorizado un 19% en bolsa.

7. El árbitro

Los árbitros naturales deberían ser los reguladores, tanto de energía (la Comisión Nacional de Energía) como de bolsa (la Comisión Nacional del Mercado de Valores) e, incluso, el Ministerio de Industria. Pero, a juicio de Repsol, estos han apoyado al equipo contrario. Industria, porque defendió la españolidad del acuerdo Pemex-Sacyr, y todo el mundo recuerda que el ministro Miguel Sebastián es amigo de Luis del Rivero. La Comisión de Energía porque, a pesar de la petición de Repsol, declinó someter a aprobación esa operación. Y la Comisión del Mercado de Valores (CNMV), por no investigar a conciencia si Pemex fue transparente a la hora de pasar de un 5% de Repsol a ostentar el 10%.

 8. La gran jugada

 Desde uno y otro bando, ha habido numerosas ataques y contraataques. Unas veces los ganaba uno y otras otro. Por ejemplo, Carceller y Abelló lograron poner de su parte dentro del consejo de Sacyr al independiente Matías Cortés, hasta ese momento incondicional de Del Rivero. Éste, por su parte, logró que uno de los consejeros de las cajas en Sacyr, afín a él, dimitiera por iniciativa propia, logrando así reequilibrar a su favor las fuerzas dentro del máximo órgano de Sacyr.

9. El enrocamiento

Más allá de las razones puramente empresariales, muchos han visto en esta batalla una guerra de personalismos, especialmente, entre Del Rivero y Brufau. “En esta guerra, o muere uno o muere otro”, decía un alto directivo hace tiempo. En la práctica, ambos estaban igual de enrocados en sus respectivos puestos. Del Rivero, como presidente y fundador de Sacyr, hacía caso omiso a otros accionistas, como Carceller y Abelló, igual que Brufau se resistía a admitir los planteamientos de Del Rivero y sus críticas sobre cómo gestionar Repsol.

10. El jaque mate

 El pronóstico de “en esta guerra, o cae Del Rivero o cae Brufau” se ha cumplido para el primero. El jaque mate llegó el jueves día 20 de octubre, cuando en un consejo de Sacyr, en el que él iba preparado con un nuevo as para lograr más representación en ese órgano, con un pacto de sindicación con José Manuel Loureda y otro accionista, se encontró con que Manuel Manrique, consejero delegado y su hombre de confianza, se inclina por el otro bando y vota en su contra. Carceller y Abelló logran el cese de Del Rivero como presidente de Sacyr y nombran a Manuel Manrique. La próxima partida es la que juegue la nueva Sacyr intentando la paz con la dirección de Repsol y reconduciendo, o anulando definitivamente, el pacto con Pemex. Con todo, el punto prioritario será refinanciar Sacyr antes del 21 de septiembre.

Fuente: Expansión 21/10/2011