El porqué de la dimisión de Rodrigo Rato

Al mundo de las finanzas Bankia se le antojaba un problema solo salvable una vez superado el escollo político: Rodrigo Rato y su relación —e influencia— con en el Partido Popular. El FMI, los mercados y el resto de la banca del país reclaman una solución a una entidad que se juega más de 30.000 millones de euros en el negocio del ladrillo y que representa un riesgo sistémico. Esas presiones exigían para ello que Luis de Guindos traicionase a su mentor político. Y lo hizo. Apoyado por el resto del Ejecutivo popular, el ministro de Economía se ha quitado a Rato de en medio.

Rodrigo Rato llevaba meses insistiendo en la capacidad de Bankia para seguir adelanta en solitario, sin fusionarse con ninguna otra entidad. Pero las dudas sobre su solvencia se fueron avivando en la últimas semanas y exigían una respuesta rápida y contundente. Y eso obligaba a De Guindos a dar un ultimátum a Rato, su jefe en el Ministerio de Economía en tiempos de José María Aznar. Si no bastaba con el plan de saneamiento presentado al Banco de España, debía prensentar uno nuevo. Mucho más duro.

Pero ante las reticencias Moncloa no quiso esperar más. Y fue el actual ministro de Economía, apoyado por el resto del Ejecutivo popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, quien pidió expresamente a Rato que abandonase la entidad. El objetivo: poner en orden BFA-Bankia sin ningún tipo de interferencia política.

Ahora el peso de Rato en el PP da vía libre al Gobierno para hacer lo que estime oportuno para salvar a Bankia y culminar la ansiada reforma financiera. De igual modo, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, empieza a apartarse del camino que lleva a Novagalicia Banco hacia la subasta pública, otro de los flecos por cortar.

La salida de Rato abre también la puerta a la despolitización completa de la entidad liderada por Caja Madrid y secundada por Bancaja. Y a la profesionalización del resto de cajas atadas todavía a los poderes públicos regionales. Un ejemplo que Rajoy y De Guindos podrán emplear a partir de ahora allí donde se presente el mismo problema. Y que permitirá avanzar hacia un nuevo mapa bancario sin rastro de cajas de ahorros. Mucho menos con vínculos políticos.

Fuente: ABC (7/5/12)