La historia del helado: de la nieve al Calippo

Hace más de 6.000 años que el helado llegó a nuestras vidas y a la de nuestros antepasados. Todo comenzó en China con el uso del hielo como conservante alimenticio. El Palacio Imperial era el responsable del almacenaje de cientos de barras de hielo que se iban troceando según las necesidades de la realeza. Es allí donde comenzaron a innovar creando una especie de «hielo edulcorado» mezclando azúcar y leche.

A su vez, los Califas de Bagdad descubrieron que si mezclaban la nieve de las montañas con zumos de fruta o almíbares daban lugar a los ‘Sharbets’, o lo que es lo mismo, sorbetes. Estos dos hechos aislados, que sucedieron en dos partes del mundo a la vez, se estaban replicando al mismo tiempo en muchos países de clima frío.

Más adelante, la cultura del helado llegó servida en forma de postre al antiguo Egipto. Era un dulce al que sólo podían acceder la nobleza y realeza, por los altos costos que suponía.En esa época ya tenían como costumbre servirlo en copas de plata como si fuera un granizado de zumo de frutas helado. De ellos aprendieron los persas y los griegos haciendo que este dulce llegase hasta Roma. Fue allí donde su elaboración se elevó al siguiente nivel cuando en el siglo XIV Bernardo Buontalenti, creador del helado tutti frutti, inventó, con una máquina a la que se le añadía hielo por el exterior, lo que hoy en día conocemos como helado.

La edad dorada de la heladería española

Con el paso de los siglos, los helados fueron evolucionando en sabores y formas. En 1927 se creó en España la primera empresa dedicada a la fabricación y producción de helados: Industrias Frigoríficas de Alimentación, también conocida como Frigo. En sus inicios producían helados en tarrinas, cortes de diferentes sabores, almendrados, bombones, helados de leche, polos de un único sabor y, lo que ellos llamaban ‘frigolín’, helados de cucurucho con sabor a fresa o vainilla.

Cartel de ‘Frigo’ de 1981

Hasta ese momento sus variedades no eran demasiado sofisticadas pero, alrededor de 1976, se lanzaron a innovar. Y, con ese ansia por crear nuevas piezas de hielo con sabores, crearon un helado que mezclaba la fresa, la vainilla y la Coca-Cola y que, además, teñía la lengua de rojo.

Tres sabores y texturas que aparentemente no casaban unos con otros dieron lugar en 1977 a lo que todavía hoy conocemos como Drácula. A él le siguieron el Frigodedo (1980), el Frigopie (1983), el Calippo (1984), el Twister (1986). Helados míticos que todavía hoy siguen en sus cartas y que fueron la evolución de los polos lisos de un solo sabor.

La revolución contemporánea

Como pasa en todos los campos relacionados con la gastronomía, en la actualidad, el mundo de la heladería está sufriendo un nuevo ‘boom’. Las innovaciones no cesan y el público busca alternativas diferentes y llamativas acordes con el ritmo de vida actual. De este afán por la innovación han surgido diferentes formas de entender el arte del helado, cada una más bella.

Helados de ?Lolo Polos?

Lolo Polos es uno de ellos. Esta marca nació cuando su creadora, Azmina Khanbhai, decidió elaborar una merienda saludable y fresca para sus hijos, similar a aquellos helados que le hacía su madre de niña para animarla a tomar fruta. Y es que los Lolos tienen entre un 70 y un 80% de fruta de temporada cada uno y se fabrican artesanalmente con ingredientes naturales en su tienda de Malasaña. Lolos de fresa y pimienta; de sandía y pepino; de mango, yogurt y cardamomo; de picotas y yogurt… Una mezcla de fruta, verduras y especias que, aunque suenen sorprendentes, hacen la boca agua.

Fernando Sáenz, de la heladería Della Sera, siempre está en búsqueda de la mejor materia prima porque como ellos dicen, el proceso de elaboración de sus helados empieza aquí. En su trabajo respeta los ciclos de la naturaleza dando importancia a su momento de recolección para obtener el helado perfecto: 100% auténtico, artesano y natural.

Helado a medida de ?Della Sera?

Así, cada verano ofrecen nuevos sabores como el de las lías de las uvas de vino blanco fermentado en barrica, la crema de limón al aceite de Alfaro, las frambuesas al vinagre balsámico de Haro, el mosto de racima de invierno, el mazapán, el queso de cabra con arándanos o la vainilla Chinantla, por mencionar algunos. Y, como curiosidad, de Fernando son muchos de los helados que podrás probar en restaurantes de alta gastronomía, pues elaboran helados a medida: dulces, salados e, incluso, aliños helados.

Helado con nube de algodón de azucar azúcar alrededor de ?Ice & Dreams?

Para quien crea que los helados de cucurucho ya han tenido su momento, que se pare a ver los de Ice & Dreams. Se pueden comer en tarrina pero su puesta en escena con una nube alrededor sobre un cucurucho es, visualmente, muy llamativa. Se sirven con toppings y con una nube de algodón de azúcar alrededor para darle ese toque naïf que tanto buscan. La base de helado tiene tres sabores: Sundae, de leche; Dark Dreams, de color negro y hecha con base de agua y carbón activo; y una mezcla de ambas. Un helado de lo más instagramer para los tiempos que corren.

Fuente: Elmundo.es (11/6/19) Pixabay.com