¿Quién tiene la culpa de que suba la luz?

La subida de la luz en España está batiendo un récord tras otro desde antes del verano en una escalada histórica sin fin. Se han dado explicaciones de todo tipo. La mayoría, incompletas o sesgadas, porque el problema se presta a la demagogia fácil. Sobre todo política. Y porque hay verdades incómodas que nadie quiere escuchar. Por ejemplo, que el usuario, que siempre se presenta como víctima, en realidad tiene cierta responsabilidad. O que parte del recibo de la luz en España la fijan grandes fondos de inversión en Wall Street fuera del control de los Gobiernos, que lejos de aportar soluciones integrales, sólo venden logros parciales.

  1. ¿Qué pasa? El gran bazar

Los precios del mercado mayorista de electricidad, o pool, donde a diario se negocian los contratos de compraventa entre los productores y los comercializadores, se han disparado. Cada país, o conjunto de países, tiene un pool, a modo de gran bazar eléctrico con sus propias características. El nórdico (Nordpool) tiene mucha electricidad de presas hidráulicas. El francés (Epex) mucha nuclear. El español (Omie) cada vez más renovables. En esencia todos funcionan igual y, en su mayoría, todos están disparados. En España, el pool pulverizó esta semana todos los récord al alcanzar 140,23 euros por megavatio hora (MWh). Es el triple de hace un año.

  1. ¿Tan serio es el problema? Santa Bárbara y el trueno

Es serio pero no tanto como parece. Se habla de la escalada de precios como si afectara a todo el recibo, pero en realidad solo compromete una parte. Aproximadamente la mitad, que es lo que pesa el pool en la factura. El resto son costes de la red e impuestos. Así, si el pool sube un 10%, el recibo en realidad solo sube el 5%. Además, los usuarios solo se acuerdan del recibo cuando sube, no cuando baja. Como de Santa Bárbara cuando truena, no cuando hace sol. El pasado año, cuando los precios eran históricamente bajos, nadie hablaba de la luz.

  1. ¿A quién afecta? Libres o cautivos

Se habla de la subida como si afectara a todos los usuarios. Pero en principio solo afecta a los que están acogidos a tarifas reguladas (aproximadamente la mitad de los más de 20 millones de contratos que existen). Los otros son usuarios con contratos libres, es decir, con condiciones particulares con cada comercializadora. Esta puede trasladar la subida a sus contratos, pero los usuarios siempre pueden buscar ofertas mejores.

  1. ¿Qué se ha dicho hasta ahora? La maldición divina

Se ha explicado hasta la saciedad que el pool sube porque se han disparado los precios del gas y de los derechos de emisión de C02 (dióxido de carbono), como si fuera una maldición divina que hay que aceptar con resignación. Pero la clave es saber qué parte de culpa tiene cada uno, por qué se han disparado los precios del gas y del C02, y sobre todo, si es evitable.

  1. ¿El demonio es el ‘pool’? El árbol no deja ver el bosque

El mecanismo del pool es simple. Cada fuente de energía, empezando por la más barata, va entrando en el sistema hasta que se cubre la demanda. Las centrales que funcionan quemando gas (ciclos combinados) son las más caras y entran al final, si se necesitan. La última en entrar fija el precio para todas las anteriores empujando al pool al alza en su conjunto. La recuperación económica, tras el Covid, está haciendo que crezca el consumo. En España, ahora se necesitan centrales de gas. Y en otros países incluso centrales más contaminantes, de carbón. Todas las que emiten humo necesitan permisos para hacerlo. Son los derechos de emisión de C02, que conceden los Gobiernos. Si una empresa emisora no recibe gratuitamente todos los que necesita, puede comprar extra en el mercado. El problema no es el pool, sino el complejo mercado del gas y de derechos, como el árbol que no deja ver el bosque.

  1. ¿Quién es más tóxico? Un gas peor que el humo

Aunque el gas y los derechos de emisiones contaminantes se han disparado, su escalada no influye igual en la luz. Por cada euro que sube el gas, el coste de la electricidad se incrementa en dos euros por megavatio hora (MWh) mientras que por cada euro que sube la tonelada de CO2, la electricidad se incrementa en 0,33 euros por MWh.

  1. Año 2050, ¿reto o problema para la Unión Europea?

El precio de los derechos se ha disparado por la mayor demanda eléctrica. Pero también –el verdadero problema– por la especulación del mercado, cada vez más reducido en la Unión Europea (UE). ¿Por qué? Por su obsesión en acelerar la transición ecológica y llegar a 2050 con emisiones cero.

  1. ¿Verde y pobre? La contradicción política

Los Estados de la UE fueron pioneros al crear un mercado de derechos de CO2 (EEX) para penalizar el daño ambiental de la energía fósil e incentivar las renovables. Pero progresivamente, a diferencia de otros países como China, la UE ha ido reduciendo la disponibilidad de derechos en el mercado. Las empresas pueden adquirirlos en las subastas estatales que se realizan o acudir a la reventa en mercados privados secundarios, donde operan intermediarios como grandes fondos e inversores oportunistas, desde Wall Street o la City de Londres. Los intermediarios dan liquidez al mercado, pero también lo recalientan con todo tipo de derivados financieros. Durante los primeros años, el coste de los derechos era tan bajo que no producían un efecto disuasorio, por eso la UE optó por limitar su oferta. Asi, el precio se ha disparado. En los últimos cinco años se ha multiplicado por diez y ya se ha consolidado por encima de los 50 euros por tonelada. Es el coste de ser ecologista, que soportan los usuarios, sin saberlo en muchos casos. Los políticos solo les han explicado la parte más amable de la transición energética (se van a crear miles de empleos en renovables) pero no la menos simpática (a costa de pagar más por contaminar, vía recibo de la luz). Toda una gran contradicción.

  1. Filomena, no vuelvas

La subida de los derechos de C02 coincide con la escalada en los precios del gas, en parte consecuencia del frío extremo que sacudió Europa este invierno. En España fue la tormenta Filomena. La demanda extra por el frío se ha unido a la mayor demanda por el crecimiento económico, sobre todo de China, que acapara ahora los suministros internacionales, y a la reducción de suministro de Rusia a Europa, por sus habituales guerras geopolíticas relacionadas con Ucrania. El precio del gas en España se ha situado por encima de los 44 euros por MWh, casi cuatro veces el de hace un año.

  1. ¿Qué puede hacer España? Regreso al futuro

El pool se ideó hace cuarenta años, cuando el sistema energético internacional estaba menos interconectado y no existían derechos de emisión o tanta dependencia del gas. Aunque conceptualmente funcione, necesita adaptarse al siglo XXI. Otra cosa es la voluntad social. Siempre se ha dicho que la mejor energía es la que no se consume. La señal de precios es un mecanismo para lograr esa eficiencia. Cuanto más cara es la luz, más se ahorra. El usuario tiene toda la responsabilidad. Aunque se han dado pasos, queda recorrido. El usuario habitual no suele comparar ofertas de luz, como sí hace con las tarifas del móvil.

Fuente: expansion.com (4/9/21) pixabay.com

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