Estalla la burbuja del coche oficial

Subasta tras subasta: el último gobierno autonómico en decidir la venta al mejor postor de buena parte de sus coches oficiales ha sido el de Aragón, pero antes lo han hecho otros como el de la Generalitat Valenciana, con el objetivo de «controlar su gasto». 42 vehículos fueron los ofrecidos en la licitación valenciana, por los cuales se obtuvo finalmente la modesta cantidad de 85.000 euros.


La urgencia de los distintos niveles del Estado por reducir el déficit público ante un eventual riesgo de intervención ha llevado a todos sus responsables a decidir el recorte de gastos en las respectivas flotas oficiales. Aunque no todos los coches subastados corresponden a modelos premium, las diferentes corporaciones (también locales, el caso más reciente lo constituye el del ayuntamiento de La Coruña) han advertido el significativo montante que supone para las arcas públicas el mantenimiento de una flota tan numerosa.
El caso más llamativo es el del gobierno estatal. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) denunciaba hace poco más de un mes que cada alto cargo de la administración central dispone de entre tres y cinco coches oficiales, llamando la atención sobre la cultura del vehículo «gratis total» que existe entre los políticos españoles. Según el citado organismo, «sobran el 95% de estos gastos superfluos». Incluso responsables de la corporación de Radio Televisión Española disponían, hasta su supresión el pasado febrero, de coches oficiales propios.
Pero los tiempos han cambiado y, con la llegada de la crisis económica, la burbuja de los coches oficiales en España parece haber pinchado definitivamente y estos vehículos han dejado de tener la posición de la que gozaron años atrás; ahora sobran la mayoría y la Administración debe deshacerse de ellos.      Esa actitud por parte de los organismos públicos ya se ha dejado notar en las cifras de ventas, convirtiéndose en el segmento con la caída más acuciada del mercado español. En lo que llevamos de año, las matriculaciones de nuevas berlinas de representación se han desplomado en un 40,4% (sólo 688 unidades comercializadas) con respecto al mismo período de 2011, según el Instituto de Estudios de Automoción.  La burbuja reflejada en el espejo de otros países El caso del mercado local es representativo de cómo una determinada estrategia pública puede afectar al volumen de ventas de un determinado modelo o segmento para ciertas marcas; pero no es el único. En el otro lado, podemos ver lo que sucedía en España un lustro atrás en la Administración en China: el Estado estima que su flota acumula un total de 5.200.000 coches oficiales desde 2005, lo cual ha supuesto sin duda un suculento nicho de mercado para las marcas premium extranjeras, que han sabido llevar al gigante asiático el lujo que esperaban sus gobernantes.
Pero las buenas noticias podrían acabarse pronto para los Audi, BMW y compañía, después de que el gobierno haya anunciado que planea dejar de comprar sus vehículos oficiales a estas firmas de lujo para apostar por fabricantes locales. China es el mejor ejemplo del factor de influencia que ejercen las flotas de coches públicos en las ventas de determinados segmentos como el de las berlinas de representación.
Las coyunturas actuales de España y China constituyen dos extremos opuestos, pero entre ellos se puede encontrar también algún ejemplo intermedio; tal es el caso de Italia. En medio de la política de recortes y reducción del gasto público impuesta por el tecnócrata Mario Monti, el gobierno transalpino planea comprar un lote de 400 coches oficiales, por valor de diez millones, con la intención de «ahorrar» dada la mayor eficiencia en consumo de éstos. Finalmente, un movimiento de protesta ciudadano ha logrado paralizar, momentáneamente, dicha adquisición. La desmesura de Italia minimiza el caso español   El italiano constituye un caso que podría ser tachado de flagrante por lo irracional de su flota pública. Se trata del país del Europa que más coches oficiales tiene registrados -600.000 vehículos en 2010, muchos de los cuales son modelos de Maserati- para una Administración que regenta en torno a 60 millones de italianos, según datos ofrecidos por The Economist.
Por establecer una referencia, Estados Unidos, que quintuplica el número de habitantes, se situaba muy por detrás en el ránking de la citada publicación, en la segunda posición, con apenas 80.000 coches oficiales. En este apartado, Italia multiplicaba por diez el dato de sus vecinos europeos en dicho año 2010: España, por ejemplo, apenas superaba los 60.000 automóviles a nombre del Estado.
Fuente: El Economista.es